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Miércoles , 20.03.2019 / 02:09 Hoy

Tiempo vivido

Por las almas y cuerpos

Rodolfo Esparza Cárdenas

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Hoy conmemoramos 162 años de la promulgación de la Ley Orgánica del Registro Civil, firmada por el Presidente sustituto Ignacio Comonfort, con la cual se terminaron más de trescientos años de los registros establecidos por la Iglesia Católica y con los cuales se ejercía plena potestad sobre la vida de los hombres a través de su ciclo vital. 

En efecto, uno de los compromisos de los reyes católicos ante el Papa fue el de expandir la religión católica y ejercer su poder sobre las almas cristianizadas a través de la evangelización ejercida por las órdenes mendicantes que llegaron a la par de Cortés a las tierras de la entonces Mesoamérica, asiento de las culturas prehispánicas. 


Entonces, cada misión, convento o monasterio que tuviera la tarea de evangelizar, debiera tener además de su libro de gobierno, que era donde se asentaban todas la reglas de organización y desempeño emitidas por el Papa y demás autoridades eclesiásticas, incluidas las indicaciones u observaciones que se desprendieran de las visitas de los superiores, los libros donde se asentaban por separado los nacimientos, los casamientos con su respectivos padrinos y las defunciones con sus testigos. 

Al principio estos registros eran gratuitos, pero después discurrieron que podrían significar ingresos para la iglesia, al igual que todos los sacramentos siempre y cuando cumplieran los solicitantes los requisitos y demostraran su fe y obediencia; de lo contrario podrían ser negados con las respectivas consecuencias como caer en pecado mortal. De esta manera la iglesia ejercía dominio sobre las almas y los cuerpos de los feligreses o sujetos objeto de domesticación religiosa, política y social. 


Por eso para los liberales, cuyo principio fundamental era la libertad de pensamiento y creencias de los individuos era justa y necesaria una legislación que liberara a los individuos de semejantes yugos. Para tal efecto, el 27 de enero, un día como hoy, pero de 1857, se promulgó la Ley arriba señalada. 

La Ley establecía los actos del estado civil: el nacimiento, el matrimonio, la adopción y arrogación, el sacerdocio y la profesión de al voto religioso, temporal o perpetuo y la muerte. 

Pormenorizaba en cada caso, quienes serían objeto de registro, las condiciones en las distintas circunstancias, los responsables y las sanciones.

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