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Jueves , 21.02.2019 / 14:25 Hoy

Tiempo vivido

¿Gobierno de izquierda?

Rodolfo Esparza Cárdenas

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Con mucha facilidad se califica al gobierno de López Obrador como de izquierda, ¿pero es esto verdad? ¿A cuál izquierda se refieren? 

No recuerdo que el actual Presidente haya utilizado algún concepto que tenga que ver con las viejas izquierdas: marxistas-leninistas, maoístas, o algo cercano a lo utilizado por la socialdemocracia que durante la guerra fría se vio como la tercera vía distinta del liberalismo del mercado y el comunismo soviético. 

La caída de éste, el surgimiento de los mercados globales y la economía del conocimiento impidió a los gobiernos nacionales controlar la vida económica y satisfacer las prestaciones sociales en constante expansión. 

El problema era evitar el Gobierno vertical, burocrático promovido por la vieja izquierda como también la meta de la derecha de desmontar el Estado en su conjunto. 


Los gobiernos emanados del la Revolución tienen muchos elementos del Estado de bienestar cuya meta era consolidar la ciudadanía, en teoría, combatir la desigualdad de la distribución de la riqueza y del poder; pero cuando los neoliberales llegan al poder, la inversión pública estigmatiza a los receptores del bienestar y produce una categoría de favorecidos que procuran garantías privadas para sus intereses y necesidades. 

La economía de casino propicia que la gente común no participe, aunque sí su dinero, por ejemplo, las Afores y los fondos de pensiones, donde los bancos, empresas financieras y otros poderosos toman las decisiones y exponen la seguridad del ciudadano. 


Hoy parece que hay una política centro izquierda pero repensada, preocupada por el bienestar colectivo para contrarrestar las desigualdades e inestabilidad producidas por el mercado; quizá una socialdemocracia modernizada destinada a robustecer a la justicia social y la solidaridad, sin descuidar la esfera pública para renovar las instituciones públicas hoy dominadas por la corrupción. 


La izquierda reformista ha aceptado que los mercados tienen un papel importante, ha sabido leer su currículum oculto que exige una regulación pacífica, consumidores libres, competencia auténtica; si funciona bien la economía del mercado genera prosperidad. 

Pero esto no significa seguir la senda neoliberal. Hay que revisar a los nuevos keynesianos, quizá así comprendamos mejor los nuevos signos.

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