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Sábado , 23.03.2019 / 13:55 Hoy

Tiempo vivido

¿El petróleo, nuestro?

Rodolfo Esparza Cárdenas

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En 1901 el Ing. Ezequiel Ordoñez descubre en El Ébano un yacimiento petrolero, ese mismo año Díaz expidió la Ley del Petróleo, otorgando enormes facilidades a inversionistas extranjeros los cuales para 1912 controlaban el 95% del negocio. 

Madero decretó un impuesto y ordenó el registro de las compañías que operaban en el país; Carranza formó la Comisión Técnica del Petróleo y dos años después por la Constitución de 1917, en su Artículo 27 se buscó el control directo sobre las riquezas del subsuelo; en 1918 estableció un impuesto sobre los terrenos petroleros y contratos, con intención de recuperar algo de lo enajenado por Díaz, iniciando la resistencia de las 80 compañías petroleras y 17 exportadoras. 

La lucha de Carranza fue interrumpida por su asesinato, después del golpe del Estado perpetrado por Obregón y Adolfo de la Huerta presentándose la oportunidad a los EEUU de presionar para evitar afectaciones a sus intereses.

Obregón, a fin de obtener el reconocimiento de los vecinos del norte, otorgó por los Tratados de Bucareli, la no aplicación de la retroactividad del párrafo IV del 27 Constitucional y entregó la explotación por cincuenta años. Calles eliminó esa condición y les permitió la explotación en forma indefinida. 

La voracidad de la explotación angloamericana la describe crudamente Jorge García Granados en su libro Los veneros del diablo, escrito en plena época cardenista. 

Cárdenas no había pensado en la expropiación antes del 18 de marzo de 1938, solo pensó en la limitación de las mismas en beneficio del interés nacional, ir haciendo efectiva la nacionalización del subsuelo y modificar el régimen de concesiones, para ello se organizó a los trabajadores que exigieron mejores salarios y prestaciones cosa que las compañías no aceptaron, llegando a lo más alto del poder judicial quien favoreció a los trabajadores. 

Ante la negativa y arrogancia de las petroleras Cárdenas decretó la expropiación en una gesta heroica de la cual mañana se cumplen 81 años.

Nunca pensó Cárdenas que usando su nombre, los neoliberales desde Salinas y el TLC y especialmente Peña Nieto volverían a orquestar la entrega del petróleo y la destrucción de la empresa que inició el Tata. Hoy se está tratando de enmendar esa gran traición y resarcir el daño hecho a los mexicanos, pero costará demasiado.

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