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Lunes , 22.04.2019 / 21:28 Hoy

Tiempo vivido

¿Consultas a conveniencia?

Rodolfo Esparza Cárdenas

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La democracia representativa como la que formalmente existe en México y otras naciones, ha tenido que recurrir a la base ciudadana, ante el descrédito de las actuaciones de quienes han ostentado en los gobiernos estatales y municipales, así como los diputados y senadores el depósito de la representación y soberanía mediante el voto y quienes alejados de los intereses ciudadanos atendían los de las élites y los negocios, generando la corrupción y la impunidad.

Este fenómeno no es privativo de México, por eso se ha construido el término gobernanza el cual en esencia significa la participación ciudadana directamente en los actos de vigilancia y control del actuar del gobierno y la administración pública. 

Los métodos para satisfacer esa condición han sido la creación de instituciones autónomas y las consultas que dan el aval de la acción por emprender, porque los contrapesos que teóricamente debieran ejercer los poderes entre sí, cayeron en la simulación y el contubernio.

Para hacer efectivo aquello de gobernar por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo, ha hecho parecer imprescindible no mover un dedo sin oír la voz ciudadana y echar mano de consultas, encuestas, sondeos que presentan como garantías inequívocas de no hacer demagogia. 

Lo anterior no ha extirpado que se propongan planes y programas cargados de intereses ajenos al bien común, así como la necesidad de buscar el consenso para cumplir tales proyectos. 

Consecuentemente aparece el fantasma de la manipulación y de ejercer consultas amañadas.

Esto sucede cuando las consultas no tienen controles ni observadores; cuando se sesga el método y los instrumentos y desde luego cuando no hay certeza de la transparencia en el manejo de los resultados; sin estos requisitos, que deben ser necesarios y suficientes, sólo se siembra suspicacia, con el riesgo de caer en prácticas propias de una dictadura, pero maquillada de democracia.

Por tanto, si ha de hacerse de las consultas, encuestas, sondeos, etc. un recurso de valides universal, tendrá que reglamentarse su uso y forma con métodos refractarios a toda manipulación y con mecanismos de agilidad extrema, para que no se hagan a conveniencia ni a contentillo. 

Debemos así, combatir ya la simulación y exigir su correcto ejercicio, en pro de una verdadera democracia sin demagogia.

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