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Jueves , 18.04.2019 / 17:54 Hoy

Artículo mortis

Gobernar en lo oscurito

Roberta Garza

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Todas las mañanas el Presidente oficia lo que se anuncia como una conferencia de prensa. El problema es que no lo es: López Obrador la pasa entre el autoelogio y la repartición de culpas, sin ser bienvenidos allí quienes realmente podrían hacerle preguntas reales, como Alejandro Acuña, quien fuera a Ciudad de México para tratarse el cáncer de estómago que finalmente lo mató. Cuando Acuña intentó preguntarle al Presidente sobre la agenda nacional de salud, en un país donde más de 2 millones de mexicanos no tienen acceso a servicios médicos y la infraestructura existente es ruinosa, fue sacado del sitio sin mayor explicación.

Los ciudadanos en democracia tenemos el derecho urgente de conocer la verdad en la función pública; no excusas u opiniones politizadas o de púlpito sino hechos respaldados por datos sólidos y comprobables, y esta administración parece empeñada en desbaratar los mecanismos que nos los otorgan. Ejemplos sobran: el Inegi, fuente histórica de información precisa, se verá maniatado por severos recortes, realizando apenas el censo básico de población y omitiendo más de una docena de encuestas, no pocas entre las cuales miden el desempeño gubernamental.

A la fecha nadie sabe qué tanto del oneroso desabasto de gasolina que plagó al país a inicio del sexenio se debió realmente a la inadecuada campaña contra el huachicoleo —cuyo furor parece haberse apagado tan súbitamente como comenzó, sin haber generado ni un solo arresto o proceso, ni detenido el robo, que sigue rampante, pero sí dejando más de 100 muertos en Tlahuelipan—, o si en realidad se debió a la incompetente falta, en la refinería de Salamanca, del aditivo éter metil tert-butílico (MTBE) necesario en el proceso de refinación. El mismo gobernador de Guanajuato lo urgió así: “Si se adquiriera el MTBE para el procesamiento del combustible tendríamos el abasto necesario”.

Las constantes bajas en las expectativas de crecimiento económico y el nerviosismo de los mercados se le achacan no al desastre que fue la cancelación de Texcoco, ni a la errática xenofobia de la T4, sino a “la pesadilla del neoliberalismo”, con todo y que el Banco Mundial señaló que los mexicanos en pobreza extrema, en 1998, eran 11.1 millones, mientras que en 2016, con cerca de 30 millones de ciudadanos más, fueron 3.2 millones. Cuando las alertas vienen de su misma Secretaría de Hacienda, AMLO la contradice, sin que sepamos si los datos fantásticos que ofrece los saca de su otra Secretaría de Hacienda, una quizá no tan fifí, como gusta llamar a todo lo que lo cuestiona, con o sin datos duros de por medio.

Y no olvidemos las agresiones constantes a la prensa, la turbia reunión con Kushner, la incompetencia franca de los directores propuestos por el presidente para organismos hasta hoy medianamente independientes —recordemos que, cuando los candidatos a la Comisión reguladora de energía fueron cuestionados por su actual director, le recetaron a éste una persecución política marca PRI—, por no hablar de un Conacyt plagado de becarios, modistas, aluxes y astrólogas.

Peor para la realidad.

@robertayque

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