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Opinión fundada

Oportunidad histórica

Ricardo Corona

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Este 2019 se celebró un día del trabajo atípico en México. Con nuevas reglas del juego en materia laboral a partir de un cambio de paradigma sin precedentes que tiene entre sus principales objetivos:

• Desaparecer las juntas de conciliación y arbitraje federal y estatales para que su función pase a poderes judiciales federal y estatales.

• Eliminar el modelo tripartita en el que hay representantes de trabajador y patrón.

• Crear centros de conciliación federal y estatales.

• Democratizar sindicatos a partir del voto personal, libre y secreto.

• Permitir a trabajadores conocer el contenido de los contratos colectivos.

• Rendición de cuentas de sindicatos.

• Disminuir brechas de género, violencia, desigualdad salarial y trabajo infantil.

• Que el trabajador elija libremente pertenecer o no a un sindicato.

Se ha dicho en diversos espacios que esta reforma es una imposición del extranjero y de ciertas cúpulas, además de que afectará el desarrollo de algunos sectores y operará en perjuicio de los mexicanos. Sin embargo, no es un secreto que la realidad de la justicia laboral mexicana necesita de un cambio urgente para mejorar las condiciones laborales y la productividad de México.

El primer paso para lograr ese cambio es modernizar las leyes que por décadas han permitido conflictos laborales en los que, a pesar de existir falsedad en la declaración, se deba llegar a un arreglo; situaciones en las cuales las empresas son extorsionadas por sindicatos; que los litigantes prolonguen juicios laborales para obtener mayor beneficio económico; que haya autoridades que usen el brazo de la justicia laboral para cometer actos ilegales; o que la discrecionalidad, opacidad y corrupción sean tolerables al amparo de contratos de protección, sindicatos blancos o extorsiones.

Sirva de muestra para dimensionar la realidad que enfrenta la justicia laboral que en 2018, INEGI reportó poco más de 228 mil conflictos individuales de trabajo, de los cuales el 92.9% fueron por despido injustificado. El mismo año hubo 634 conflictos colectivos, de los cuales 84.5% se vinculan con la titularidad del contrato. Con la reforma laboral, para el caso de los despidos injustificados la evidencia ha mostrado que esos conflictos son más bien una negociación que un juicio y para atenderlos, se necesitan los centros de conciliación. En el caso de los conflictos colectivos que surgen principalmente por el desconocimiento de las condiciones de trabajo, se creará el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral para vigilar que los sindicatos rindan cuentas.

Si duda habrá mucho por hacer hacia adelante para implementar correctamente esta reforma laboral, pero sin duda México está ante los primeros pasos de una oportunidad histórica para mejorar las condiciones de los trabajadores y patrones e incentivar una mayor productividad en el país. A eso no se le puede llamar de otro modo, sino mejorar las condiciones del estado de derecho.

* Abogado especialista en análisis de políticas públicas en materia de justicia y estado de derecho.

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