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Martes , 19.03.2019 / 00:34 Hoy

Itinerario político

Secuestro y muerte de la izquierda

Ricardo Alemán

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Durante años, verdaderas mafias de la clase política mexicana han secuestrado y sometido a las distintas tendencias de la izquierda.

Y la tragedia es tal que a semanas del arranque del proceso electoral federal de 2018 podemos concluir que, luego del secuestro, las corrientes de la izquierda mexicana han sido asesinadas.

Está claro que algunos verán como excesiva y escandalosa la metáfora, sin embargo, los hechos son contundentes.

Como muchos saben, a lo largo de su historia la izquierda mexicana se caracterizó por su atomización, al grado que acuñó un clásico como el que suponía que en México “un partido en cada célula te dio”, a manera de remedo del Himno Nacional,

Y es que de cada liderazgo de izquierda surgió una verdadera mafia que —con el tiempo— creó su propia tribu, dentro de alguno de los partidos existentes y luego —ya fortalecidas las tribus—, algunos mafiosos de la izquierda crearon su propia empresa familiar, a la que bautizaron como partido y luego le dieron el sello distintivo de la dizque izquierda.

De esa manera y a la par del desarrollo del gran partido que fue el PRD en sus primeros años —verdadera alternativa de gobierno frente a PRI y PAN—, también se produjo el secuestro de otros sectores y partidos de izquierda, como el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano.

Hoy queda claro que el PT de Alberto Anaya y Movimiento Ciudadano de Dante Delgado no tienen un gramo de izquierda y más bien son groseras empresas familiares que se venden al mejor postor; mafias de la política que llevan en su genética todas las taras que cuestionaron del PRI y que —en los hechos— son los mejores ejemplos de la corrupción política.

Pero el mayor secuestro y muerte de la izquierda mexicana se dio al interior del PRD. El partido amarillo fue secuestrado primero por Cuauhtémoc Cárdenas, luego por AMLO y luego por Los Chuchos, quienes hoy detentan no solo una rentable franquicia llamada partido, sino que tiraron por la borda todo aquello que los había diferenciado del viejo PRI; tiraron principios, programas, doctrina y estandartes.

Y es que frente a un desesperado acto-reflejo de supervivencia, Los Chuchos y el PRD vendieron su alma al Diablo, en términos literales.

Es decir, el mayor y más importante partido de la izquierda mexicana lanzó al vacío “el lastre” de sus principios y sus banderas, a cambio del paracaídas que significa la alianza con PAN y MC.

Y resultó de tal despropósito el secuestro y crimen del PRD —y de la izquierda que algún momento representó—, que en los documentos básicos de la alianza con el PAN y MC aparece la más escandalosa claudicación de los básicos de la izquierda —libertades fundamentales como la del aborto—, la renuncia al método de redistribución de la riqueza por excelencia, que es la mayor tasa tributaria y la creación de una pensión universal para todos los desempleados.

En pocas palabras, el Frente Ciudadano se convertirá “en un mazacote” al mejor estilo del populismo chavista, que regalará dinero a todos los desempleados, mientras que, por otro lado, propone reducir la tasa impositiva. En pocas palabras, PAN y PRD pregonan regalar dinero y bajar los impuestos.

Aberraciones como esas son las balas con las que la mafia política de Los Chuchos mata a la izquierda del PRD; balas que desechan principios, programas y valores.

Pero tampoco es el único secuestro y crimen de la izquierda que se ha producido en los meses recientes.

Como todos saben —y luego de desfondar el PRD—, esa mafia del poder llamada Andrés Manuel López Obrador creó su propio partido, Morena, con el que secuestró y mató lo que queda de izquierda.

Y es que solo basta echar una mirada al programa de gobierno de Morena para descubrir el populismo feroz con el que AMLO engañará a los electores.

En el fondo, Morena y AMLO olvidaron a la izquierda —a la que nunca pertenecieron—, y pregonan un proyecto que es una copia vulgar de lo más rancio del PRI antidemocrático, populista y autoritario.

No es casual que, por ello, críticos reputados como Roger Bartra hayan documentado que Morena es la nostalgia de AMLO por el populismo del PRI.

Pero lo más grave es que PRD, PAN y Morena —y rémoras como MC— representan todo aquello contra lo que lucharon sus antecesores; PRD, PAN y Morena parecen remedo de Maduro en Venezuela y del cuestionable gobierno de Trump, en el vecino del norte.

Secuestro y muerte de la izquierda.

Al tiempo.

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