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Itinerario político

¡La cara sucia!

Ricardo Alemán

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Desde las horas que siguieron a la tragedia del 19-S apareció el rostro virtuoso de la sociedad mexicana.

Todos aplaudieron la solidaridad de miles que, sin más motivo que “el amor por el prójimo”, se volcaron a favor de los damnificados, sea para sacar escombro y rescatar víctimas, sea para recopilar ayuda o para brindar apoyo a los propios rescatistas.

La reacción social resultó formidable, aplaudida por propios y extraños, dentro y fuera de nuestro país. Incluso, no faltaron los que argumentaron que la sociedad mexicana era una de las más solidarias a escala mundial.

Sin embargo, a la cara virtuosa siguió la “cara sucia” de la tragedia; mexicanos sin escrúpulos, rapaces, depredadores y ladrones.

En pocas palabras, el terremoto también exhibió una realidad que pocos quieren ver; que la sociedad civil, esa que crucifica a los políticos por corruptos, rapaces, depredadores y ladrones, también tiene a sus corruptos rapaces, depredadores y ladrones.

Son muchos los casos reportados. Aquí algunos de los más mediáticos.

1. El caso más escandaloso —y que de suyo es otra tragedia— se produjo cuando voluntarios viajaban en una carretera de Veracruz a Oaxaca, en un vehículo de carga con víveres para los damnificados oaxaqueños. Un grupo armado disparó contra el vehículo, lesionó a uno de los tripulantes, otro fue golpeado y una mujer violada. Los ladrones se robaron los víveres.

2. Alejandra Vicente es una de las víctimas mortales del terremoto. Ya muerta, sus padres fueron informados por una institución bancaria que la tarjeta de débito de su hija había sido saqueada. Resulta que manos anónimas recuperaron el plástico de los escombros y gastaron los ahorros de toda la vida de la joven cuando ésta ya estaba muerta.

3. En la explanada del Estadio Olímpico de la UNAM se instaló, durante casi una semana, un exitoso centro de acopio. El 26 de septiembre un grupo de supuestos estudiantes —identificados como los mismos vándalos que ocupan el auditorio Che Guevara— se apropiaron del control del centro de acopio y expulsaron a empleados y alumnos que habían recolectado, organizado y enviado cientos de toneladas de ayuda. Los supuestos estudiantes saquearon el centro de acopio hasta que la UNAM ordenó su desaparición.

4. En medio de la tragedia que costó la vida de 21 niños del Colegio Rébsamen, la propietaria de la escuela colapsada se preocupó por rescatar no a los sobrevivientes, sino sus propiedades. En camiones se llevó todo lo que pudo rescatar de sus propiedades, de entre los escombros, incluido un automóvil Mercedes-Benz.

5. Un grupo de jóvenes de ciudad Nezahualcóyotl exhibieron en redes una maldad macabra. En la ventana de su casa instalaron una bocina que amplió el sonido de la alerta sísmica. En medio de risas grabaron la angustia de decenas de vecinos que salieron despavoridos al escuchar el peculiar sonido. Peor aún, subieron a redes la broma.

6. Del medio centenar de inmuebles que se derrumbaron en Ciudad de México, por lo menos una docena eran de reciente construcción. A pesar del grave daño que provocó el derrumbe de cientos de departamentos nuevos, a pesar de la tragedia y de la pérdida económica, hasta hoy no aparece uno solo de los constructores responsables. Algunas empresas, incluso, desmontaron sus oficinas.

7. Solidario, el gobierno de Chihuahua recaudó y envió a las comunidades afectadas de distintas entidades camiones con víveres para los damnificados. Sin embargo, todos los paquetes de ayuda llevaban la leyenda del lema del gobernador panista Javier Corral: “Chihuahua amanece para todos”.

La cara sucia. ¿Solo de los políticos?

Al Tiempo.

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