El antiguo Convento de Monserrat, también conocido desde 1973 como “El Palacio de la Charrería”, tiene una gran historia que el presidente nacional, Salvador Barajas del Toro, no tiene ni idea de lo que es ni de lo que representa en México y asimismo como sede de la Charrería Federada, haciendo gala de su ignorancia sin tomar en cuenta el sentir generalizado.
El ex Convento de Monserrat es un baluarte histórico que se utilizó como escuela en 1914, posteriormente fue declarado Monumento Colonial en 1931 y en 1970 fue adquirido por el departamento de turismo, iniciándose una remodelación integral, para que, en 1973, la capilla fuera ocupada por la Federación Nacional de Charros, convirtiéndose así en El Palacio de la Charrería.
Más adelante, en ese mismo año y gracias a las gestiones de varios elementos activos de la charrería de esa misma época, consiguieron que la Lotería Nacional destinara recursos para finalizar el programa de remodelación de el Museo de la Charrería con la firme intención de preservar la cultura y la tradición más representativa de México, siendo un importante símbolo nacional de nuestro país y para todos los mexicanos.
Como testigo de todo este acontecer, la ahora Federación Mexicana de Charrería (FMCH) alberga diferentes placas en las que narra cada uno de los eventos, la primera es de 1973, en la que plasma que esas instalaciones serán depositarias de la tradiciones del campo mexicano, con el Dr. José Yslas Salazar, entonces Presidente.
Otra de las placas enmarca la renovación del comodato, siendo Carlos Salinas de Gortari como Presidente de la República Mexicana, quien concesionó 25 años más a la Federación de Charros AC, para que el ex Convento de Monserrat continúe siendo el asiento del Museo de la Charrería y el baluarte de la custodia de la Identidad de México y su noble nación: la charrería, encabezando al Consejo Directivo Nacional (1986-1992) el Arq. Carlos Pascual López, y la última placa es la que se firmó en septiembre de 2017 siendo Lito Dávila Salinas, Presidente, quien gestionó la extensión de otros 25 años más para la sede del Museo de la Charrería y las oficinas administrativas de la FMCH.
Con todos estos testimonios que muestran el esfuerzo, dedicación y amor por nuestro deporte nacional, la charrería federada se consolidó como una organización reconocida por su valor histórico, con una sede situada donde están asentados los poderes de la República Mexicana, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
La FMCH y el ex Convento de Monserrat son un referente histórico, donde el trabajo de cada uno de los ex presidentes ha sido reconocido por conservar, fomentar y difundir al único deporte que nació en México, y afortunadamente, la mayoría de los dirigentes lo han hecho respetando los estatutos que la rigen, sin embargo, ahora Barajas del Toro no reconoce ni valora el trabajo de sus antecesores y hace gala de pasarse los estatutos por el meritito arco del triunfo, y claro, todo esto en complicidad con algunos de los integrantes de su Consejo Directivo, porque ahora están validando el cambio de sede de las oficinas de la FMCH al estado de Jalisco con un mamotreto como lo fue la Primera Convención Nacional de PUA´s, con la única intención de darle formalidad, situación que está totalmente fuera de todo orden estatutario, utilizando toda la estructura de la FMCH para sus planes e intereses personales y del pequeño grupo que representa y todo por un capricho que representa un alto costo económico y político a las arcas de la FMCH.
Por último:
La situación en Chiapas continúa tensa después de que la FMCH primero les aprobara y después les negara a varias Asociaciones de Charros una segunda sede para su Campeonato Estatal, sede solicitada con el único fin de evitar nuevas confrontaciones con el PUA de la entidad Carlos Bermudes, como ha vuelto a suceder.