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Martes , 19.02.2019 / 21:27 Hoy

Prácticas Indecibles

Sueños sin cumplir

Rafael Pérez Gay

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Empieza el invierno de mi vida y sé cuáles son algunos de mis sueños incumplidos, imposibles de realizar. Para abrir boca: medio escudo del primer equipo del Necaxa. Me habría gustado impulsar los avances de Aguinaga y proteger sus salidas locas a todo tren por el campo. Apoyar a mis compañeros en el vestidor podría ser lo mío y, desde luego, aconsejar a Lapuente si tuviera dudas del parado táctico del equipo. Lo digo en serio.

Médico psiquiatra. En un consultorio bien puesto escucharía con paciencia historias laberínticas de emociones perdidas. Dominaría la desesperación propia o ajena y creo que podría escribir historias clínicas con relativa limpieza, no El Hombre de los Lobos, pero algo más o menos bien puesto. Llevaría una vida tranquila, lejos de las adicciones, sin angustias. Si fuera necesario repartiría algunos consejos a algunos mendigos emocionales: “cree en ti y no te dejes engañar por las dificultades de la vida”.

Novelista de fuste y fusta, como dice un amigo. Unos de esos escritores que son capaces de escribir catedrales, concebir tramas extraordinarias, personajes tallados a mano. Decir: llevo años tramando esta novela que le daría un escalofrío a Del Paso y me siento feliz, solo me faltan 10 asesinatos y 14 desfiles para culminar.

Poeta. Caray, un gran soneto por lo menos. Y un traje oscuro. Y un disfraz con el cual no pareciera yo un poeta, sino alguien que por las noches, o las mañanas, escribiera versos blancos (me mata el poeta Luis Miguel Aguilar). Me gustaría de verdad. No miento.

La verdad: un amante inverecundo. De esos irresistibles para las señoras. Y leer sin vergüenza versos intensísimos. Y tomar la copa mientras sostengo una charla interesante. Y disculparme ante cierto acoso feliz: tengo que irme, no sé quedarme en ningún lugar. Les digo: de que los hay los hay. Los he visto y nunca he sido como ellos.

Un fantasma. Desvanecerme en la noche, o en el día. Buscar en el pasado inmediato objetos en un mundo perdido: los cigarros Casinos de mi madre, las mentas Usher de papá. Y esperar sin materia corporal a que vengan a pedirme cuentas los que se fueron antes por absurdos, derrotados en el alba de sus sueños.

rafael.perezgay@milenio.com

@RPerezGay

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