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Domingo , 21.04.2019 / 09:56 Hoy

Prácticas Indecibles

Bar

Rafael Pérez Gay

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Esta breve historia es un relato real. Mentir sería como un pleonasmo. No estoy en un sueño, transito por la conciencia real de un lugar oscuro como una cueva de Pakistán, hay que avanzar a tientas entre sillones y camas. El concepto lounge impone camas entre las butacas y las mesas. Algunos jóvenes no tan jóvenes se tienden en ellas y platican acostados. Les faltan las sábanas y el cobertor para revelar que uno de los secretos del bar es la mezcla de lo privado y lo público. En las tinieblas, una sombra se acerca y toma la orden. Noto que una mayoría silenciosa ordena bebidas de colores, mezclas extravagantes que brillan en la oscuridad.

La música forma por sí sola un capítulo aparte en el mundo lounge. Primero pensé que en el bar se realizaban composturas y los trabajadores martillaban un muro contiguo con persistencia sincopada. Error. Se trataba del principio atonal de una pieza que se desarrollaba con fuerza cuando se encendía la secadora de pelo. Luego vino una especie de licuadora intermitente y más tarde el sonido del agua que hierve en una olla de peltre.

En conjunto, los sonidos armonizaban (es un decir) en la penumbra del bar, con hombres y mujeres tendidos en camas y brindando con líquidos de colores. Si existió la escritura cuneiforme asiria del segundo milenio antes de Cristo, también hay la música de las cuevas inmemoriales de la cuenca mediterránea, Grecia, norte de África y Oriente próximo. En este mundo musical, Ricky Martín sería Bach.

Bajo los efectos auditivos de esta textura de tonalidades inauditas vislumbré una alternativa: un manicomio cuyas instalaciones se inspiraran en bares como éste, pero con más luz. En el baño, el lugar más confortable del lugar, me enteré de que esa noche vendrían DJ’s a interpretar su arte en vivo. No puedo informar nada al respecto. Me esfumé en la oscuridad. Creo que perdí el oído derecho. Debe ser la edad: he perdido la sensibilidad para conectarme con la música de los jóvenes. No se espanten bailo bien el reggaeton y en especial la rola de Fonsi: “Despacito”. Qué: ¿por qué las risas sardónicas? De veras con ustedes.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay

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