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Hormigas

Leer, una práctica estadística

Porfirio Hernández

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El pasado 23 de abril, Día del Libro, la Lectura y los Derechos de Autor, el INEGI publicó los resultados sobre la más reciente medición del comportamiento lector de la población mexicana de 18 años y más, con resultados que para muchos son desalentadores, básicamente porque reflejan un decremento sostenido en el índice nacional de la lectura.

El INEGI mide el comportamiento lector a través de su Módulo sobre Lectura (Molec), que comenzó a levantarse a partir de 2015, en los meses de febrero, mayo y agosto; desde 2017, se mide solo una vez al año, en el mes de febrero, y sus resultados deberían formar parte de la planeación en la política pública nacional de fomento de la lectura. Se puede consultar completo en inegi.org.mx/programas/molec.

Sin embargo, la tendencia de hábitos de lectura viene a la baja desde 2015. En 2019, de cada 100 personas de 18 y más años lectoras de libros, revistas, periódicos, historietas o páginas de internet, foros o blogs considerados por el Molec, 42 leyeron al menos un libro; en 2015 la proporción había sido de 50 por cada 100. Del conjunto formado por ese 42 por ciento, el promedio de lectura alcanza los 3.3 libros en promedio al año.

¿A qué se debe esa baja proporción de lectores de libros? Actualmente, 47.9% de las personas que saben leer adujeron falta de tiempo y 21.7%, falta de interés, como principales razones. Quienes tienen el hábito de la lectura saben que ambas razones son realmente excusas de una razón preexistente: no tienen el hábito de leer libros, entendido éste como “la repetición frecuente del acto de leer y el conjunto de destrezas y habilidades implicadas en esta actividad, adquiridas gracias a su iteración y al progresivo dominio de sus mecanismos”, desarrolladas por voluntad, no por obligación, de acuerdo con la definición del Diccionario Digital de Nuevas Formas de Lectura y Escritura (dinle.usal.es/).

Leer libros es solo un indicio, desde luego, del hábito lector, pero no el único, pues hay quienes leen también revistas y periódicos, páginas de internet, y en general todo material escrito, bajo la forma que sea: manuales, instructivos, recetas de cocina, información nutrimental, mapas y croquis, diccionarios especializados, conversaciones de mensajería instantánea… por hábito.

Sí, por llano hábito. Leer no está ligado siempre a valores de trascendencia moral ni estética, sino simplemente a la práctica diaria de una actividad cualquiera. Muchas veces se lee por necesidad, por curiosidad, por manía, por deficiencia o nada más para aclarar confusiones; tengo para mí que ahí es donde está el más alto perfil de los lectores, y por ello el Módulo no los detecta, pues su catálogo de materiales para medir la lectura es limitado. Volveré con esto en próximas entregas.

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