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Lunes , 22.04.2019 / 01:49 Hoy

Hormigas

Así no, legisladores

Porfirio Hernández

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El conflicto político que han generado los legisladores del grupo parlamentario Morena del Congreso local con la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMEX) no es, ni puede serlo para ninguna de las instituciones autónomas vigentes en el Estado de México, una práctica constructiva para la sociedad democrática. 

Desde octubre de 2018, cuando el Congreso local exhortó a la Universidad atender y prevenir las denuncias de acoso contra la disidencia académica, se pudo observar una falta de entendimiento que ninguna de las partes resolvió a través del diálogo político, instrumento útil y necesario ante el avizoramiento de posiciones encontradas. 

El rector Alfredo Barrera negó las acusaciones y el Congreso amenazó con destituirlo, a través de la presidenta de la Mesa Directiva de entonces. 

Sin embargo, en lugar de propiciar el diálogo, el Congreso local, que representa a todos los mexiquenses (no solo a los que votaron por Morena), dio un paso adelante en la confrontación, al aceptar la iniciativa de reforma a la Ley de la UAEMEX presentada por los diputados de Morena, bajo la cual se anuncia la destitución inmediata del actual rector (se puede descargar en https://t. co/g4hSkBQAlC). 

En los hechos, se trata de un golpe a la autonomía de la Universidad, pues aun cuando urja destituir al rector, como lo considera ese grupo de legisladores, no hay razón suficiente para vulnerar su mandato. 

En la exposición de motivos de esa iniciativa, se leen las expresiones democracia, democratización, ejercicio democrático, gobernabilidad democrática, pero ninguna de ellas explica ni justifica la inmediatez de destituir al rector actual. 

Es decir, la transición hacia un nuevo “modelo de Universidad” que propone esta iniciativa es un simple pretexto para influir en la vida interna de la Universidad Autónoma y con ello generar un clima propicio para garantizar la injerencia de ese partido político en la toma de decisiones. Y la primera decisión es destituir al actual rector. 

Así no, legisladores. 

La vida democrática se basa en el diálogo público, en el acuerdo y el consenso, en el respeto a la autonomía de las instituciones que deben permanecer autónomas porque son espacios de reflexión ajenos a los gobiernos (que no a las expresiones políticas, pues sus integrantes son entes políticos). 

Los legisladores de Morena se equivocan al proponer esta iniciativa sin consultarla con la comunidad universitaria, pues sólo instigan la inestabilidad política al avivar la discordia y la polarización de posiciones. 

Si de verdad esa iniciativa de Ley fue “construida a partir del trabajo de la comunidad universitaria”, bien valdría la pena que el Congreso local comparara sus contenidos con los que tiene la iniciativa de la UAEMEX que será presentada en breve, tal como lo ha anunciado ese organismo autónomo y dejar de lado ese apresuramiento revanchista. Si de ahí surge una nueva ley de la UAEMEX, seguro que tendrá el respaldo de la comunidad universitaria. 

Pero si sigue así como hasta ahora se ha conducido, el Congreso local estará escalando a la sociedad su incapacidad obvia de gobernar con vocación democrática, pues los universitarios no serán simples observadores.

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