• Regístrate
Estás leyendo: ‘Kintsugi’
Comparte esta noticia
Viernes , 19.04.2019 / 02:24 Hoy

El desafío del pensar

‘Kintsugi’

Paulina Rivero Weber

Publicidad
Publicidad


Para Luisa

Recientemente, una joven y exitosa profesionista cuestionó por qué hoy en día las parejas jóvenes tienden a disolverse muy fácilmente. Ante el primer problema serio, decía ella, “se acabó la relación”.

Vivimos en un mundo en el que nuestro aprendizaje conlleva la idea de que todo es desechable. No hay razón para zurcir la ropa, en la misma medida en que no hay razón para tener un recipiente para recoger la leche: la ropa vieja se tira y la leche viene en envases desechables que también se tiran.

Los juegos en línea son verdaderos cursos de instantaneidad: recompensa tras recompensa, preparan la mente del jugador a hacer muy poco para merecer un premio o un estímulo. Inmersa en un mundo en el que lo normal es desechar lo usado y recibir recompensas de manera inmediata por hacer una nimiedad, la mente se educa a trabajar poco para recibir algo a cambio y a desechar aquello que no da recompensas inmediatas o provoca frustración. Esa es una mala receta para establecer cualquier relación, porque una buena convivencia requiere del esfuerzo cotidiano diario y del compromiso de no desecharse con facilidad.

Es magnífico alejar de la propia vida a quienes causan daño: algunas relaciones no deben conservarse más. Pero también es importante darle un lugar a la frustración, aceptarla como parte inevitable de la vida y no dejar de lado algo solo porque no es exactamente lo que el modelo ideal propone.

Las relaciones largas son como objetos rotos que volvemos a armar una y otra vez. En Japón, la técnica Kintsugi permite pegar cerámica y arreglar las fracturas de un objeto para luego resaltarlas con oro, de modo que se note que haber estado rota es parte de su historia. Las fracturas de una relación son también parte de su historia y pueden hacerla más bella si se sabe manejar bien la técnica para reconstruirla.

La filosofía del arte Kintsugi encuentra su valor fundamental en reparar antes que desechar y en sobrevivir a la frustración, que es parte de la vida. El mundo tendría menos basura y contaminación, y mejores relaciones interpersonales, si en lugar de tirar cosas y personas, aprendemos a zurcir y a hacer Kintsugi.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.