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Viernes , 19.04.2019 / 15:46 Hoy

La alegría de vivir

Vale la pena hacer la prueba

Omar Cervantes

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Aunque cada vez hay más información acerca de las adicciones, incluyendo el alcoholismo y la ludopatía, aún existen muchas dudas sobre las características, síntomas o la forma de diagnosticar esta enfermedad mental.

Si bien existen muchos tipos de tests, cuestionarios o autodiagnósticos, desde los de los alcohólicos anónimos hasta la prueba más utilizada en el sector salud que es la “Audit”, siempre será necesaria la valoración de un profesional de la salud mental, especialista en adicciones.

Es cada vez más frecuente que lleguen a consulta jóvenes, ya sea por su propia voluntad o porque son llevados por algún familiar, con la intención de ser valorados.

A veces son los padres quienes por sus propias historias de vida o por experiencias pasadas, erróneamente diagnostican a sus hijos y los determinan “alcohólicos” o “adictos” porque “toman mucho” o porque “usan drogas”, sin ningún otro criterio y lo más grave, llegan a la consulta preguntando cómo pueden hacerle para “anexarlos”, concepto discriminatorio con el que no estoy de acuerdo y procedo a explicarles el porqué.

También se les informa sobre la diferencia entre uso, abuso y dependencia al alcohol, a otras sustancias o al juego y que, dependiendo del grado donde se encuentre su familiar, será el tratamiento sugerido (en el DSM V se habla ya de adicción leve, moderada y grave).

En muchos casos un evento de abuso es el que los ha llevado al consultorio, por lo que cito a un colega que solía decir que a nadie lo internan por una mala borrachera y les invito a que hagamos una prueba de abstinencia durante 10 semanas en las que trabajaremos la historia de vida, la salud emocional del consultante y por supuesto haremos un diagnóstico de su consumo para establecer la ruta terapéutica a seguir.

Vale la pena hacer la prueba cuando existe abuso o dependencia, ya que en estas semanas se esclarecerán las dudas tanto del consumidor como de la familia y se establecerá una ruta de trabajo que no siempre nos lleva a un internamiento.

Son 10 semanas suficientes para evaluar los síntomas de abstinencia, conocer los detonadores del consumo y darle las herramientas al consultante para que a partir de la semana 11 siga un tratamiento de adicción permanente o, en caso de estar en abuso, se le da la información para que su condición no avance y pueda ser funcional en lo sucesivo.

Omarcervantesrodriguez.esp@yahoo.com.mx


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