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Miércoles , 20.03.2019 / 12:38 Hoy

La alegría de vivir

Que todo mundo lo haga…

Omar Cervantes

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En alguna conferencia, hace poco mencioné que lo común no necesariamente es normal y que el hecho “que todo mundo lo haga” no significa que debemos aceptar situaciones que trasgreden el bien común, la salud pública y el bienestar personal.

Hoy es cotidiano escuchar a jóvenes y a padres decir: “todos toman (alcohol)”, “en todos lados es fácil ver gente fumando (marihuana)”, “si fumar fuera malo no venderían cigarros”, “todos los jóvenes hoy tienen relaciones sexuales”, etcétera.

Aunque lo dicen con otras palabras que no podría reproducir en este espacio por respeto al lector, esos son argumentos para justificar socialmente lo que para muchos es una realidad innegable.

Hace poco platicaba con la madre de una joven de su preocupación por la salud reproductiva de su hija y me decía: “ni modo que yo le regale la caja de preservativos, porque sería una manera de aceptar que lo haga, aunque no podemos cegarnos, a esa edad (20) todas lo hacen”.

De igual forma cuando entrevisto a jóvenes que son llevados por sus padres a consulta, uno de sus argumentos para justificar su forma de beber o incluso ya en la actualidad, su consumo de marihuana, es que “todos mis amigos lo hacen”.

Por supuesto sería utópico negar la realidad y querer tapar el sol con un dedo, aunque en mi opinión soy de los que piensa que no debemos perder la capacidad de asombro y acostumbrarnos a situaciones que pueden afectar la salud individual o colectiva, reforzando programas de prevención, aumentando los factores de protección en los jóvenes y detectando a tiempo para corregir los factores de riesgo.

Porque así como no podemos negar los hechos, tampoco podemos dejar de ver sus consecuencias. Las edades de inicio de consumo de drogas son cada vez más tempranas, la adicción se desarrolla más rápido y afecta un mayor población entre los 14 y los 29 años, crecen los embarazos no deseados en menores de edad y se multiplican las enfermedades de transmisión sexual, entre algunas de las consecuencias de esta realidad en la que se acepta “que todo mundo lo haga”.

Que todo mundo beba no significa que algunos puedan ser más propensos a desarrollar alcoholismo, adicción a la marihuana, a otras drogas, al juego (los casinos hoy son lo más “común”), tengan que llegar a centros de tratamiento y adicción a temprana edad cuando aún deberían estar gozando su juventud o decidir sobre embarazos no planeados.

Educación, información, desmitificación, fin a los estigmas, no a la doble moral y a los tabúes, así como consciencia de prevención son los temas en los que sí deberíamos ponernos de acuerdo en que “todo mundo lo haga”.

Omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com

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