El pasado domingo se conmemoró el 50 aniversario luctuoso de William Griffith Wilson, mejor conocido como Bill W. uno de los dos cofundadores de Alcohólicos Anónimos, quien dedicó su vida en sobriedad a multiplicar el mensaje de esperanza de los 12 pasos por todo el mundo, siendo testigo del milagro de la recuperación de millones de enfermos de adicciones.
“Los AA deben continuar y continuarán cambiando con los años que pasan. Nosotros no podemos ni debemos retrasar el reloj; sin embargo, tengo la profunda creencia de que el principio del anonimato debe seguir siendo nuestra salvaguarda primaria y permanente. Mientras nosotros aceptemos nuestra sobriedad en nuestro tradicional espíritu de anonimato, continuaremos recibiendo la Gracia de Dios”, fue el último mensaje de Bill a la comunidad que el mismo fundó junto con Robert Smith, el Dr. Bob, fallecido 20 años antes.
Ambos personajes, bebedores problema, dieron vida a AA a raíz de su encuentro providencial en Akron, Ohio, el 10 de junio de 1935, donde una plática de 15 minutos se convirtió en la primera sesión de seis horas, descubriendo que mientras compartían sus experiencias con el alcohol, algo reforzaba su deseo de dejarlo.
A 50 años de la muerte de Bill, la agrupación que formaron está en casi todo el mundo y su programa de recuperación dio vida a grupos de 12 pasos de diversas adicciones, conductas compulsivas e incluso para la codependencia de los familiares.
Paradójicamente, habiendo derrotado a su enfermedad primaria, el alcoholismo, la muerte de Bill se debió a consecuencias de su forma de fumar, falleciendo de enfisema pulmonar con neumonía, comprobando que el cerebro de un adicto no tiene solo una dependencia.
Seguramente Bill no imaginó que en los 80’s, apenas una década después de su deceso, surtirían los grupos de Nicotina Anónimos que adaptarían el programa de los 12 pasos a su problema, como muchos más lo han hecho con otras sustancias y conductas adictivas.
Por ello cuando me preguntan sobre los métodos más eficientes para las adicciones suelo recomendar el programa de los 12 pasos, que si bien no es la panacea y no al 100 por ciento les funciona, fue de los mejores legados para la humanidad.
Solo por hoy, ¡gracias, Bill!
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