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La alegría de vivir

Ayuda mutua que salva

Omar Cervantes

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¿Alguna vez te has tomado un café con alguien con quien compartes tus problemas, te identificas y juntos encuentran una solución a sus respectivas circunstancias? ¿Imaginarías que así surgió un programa que vino a revolucionar y a mejorar la salud de millones de personas en el mundo?

Eso fue lo que sucedió hace 84 años, un 12 de mayo de 1935, con la primera reunión entre quienes más tarde se considerarían los cofundadores de Alcohólicos Anónimos, que el pasado domingo celebraron el milagro de esa cita entre un corredor de bolsa, con apenas cinco meses de abstinencia, Bill W. y un incrédulo médico que terminó reconociendo su alcoholismo, el Dr. Bob, en lo que ni siquiera imaginaron sería el inicio de un programa de ayuda mutua que a la fecha ha salvado millones de vidas.

Esa famosa reunión de los viejos veteranos de AA que se conoce en todos los libros de la agrupación, fue el primer encuentro entre dos personas que intercambiaron sus experiencias negativas con el alcohol y después de varias horas de estar charlando se dieron cuenta de que no sólo no estaban bebiendo, sino que al desahogarse encontraban alivio y para Bill fue la primera ocasión en la que el buscar a una persona y hablar de su problema, evitó que tuviera una recaída en su escaso tiempo de abstinencia, tras un malogrado negocio que alteró sus emociones.

Los principios de comprensión, identificación, empatía y la comunicación entre iguales, tal como se desarrolló en esa cita en Akron, Ohio, es lo que ha hecho que se multipliquen los grupos de AA y que otros padecimientos similares hayan adoptado el mismo modelo en el que, como reza en los principios de esta organización: “compartimos nuestra mutua experiencia, fortaleza y esperanza, para resolver nuestro problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo”.

Esa es la diferencia entre autoayuda, como indebidamente se les llama a estos grupos, en la que el individuo se ayuda a sí mismo a través de guías literarias o didácticas y, ayuda mutua, como es el término correcto en este tipo de trabajo entre pares (similares), en el que a través de compartir y apoyarse de forma recíproca se logran excelentes resultados.

Es por ello que como profesional de las adicciones siempre seguiré recomendando el trabajo de grupo de ayuda mutua, así como seguir el programa de los 12 pasos de recuperación, que combinado con otras herramientas como la terapia individual especializada, la medicina cuando sea necesaria, las redes de apoyo para el paciente y el camino espiritual, pueden dotar de una mayor sobriedad al prospecto.

omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com

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