• Regístrate
Estás leyendo: ¿Por cuál Puebla queremos votar?
Comparte esta noticia
Domingo , 21.04.2019 / 03:36 Hoy

Comunicación en línea

¿Por cuál Puebla queremos votar?

Omar Cervantes

Publicidad
Publicidad

A unas semanas de que los poblanos acudan nuevamente a las urnas y en una contienda que todos dicen que parece ya estar ganada por el puntero en las encuestas, lo que valdría la pena reflexionar, más allá de los partidos y de los candidatos es, ¿por cuál Puebla queremos votar?

Aunque nací en la Ciudad de México, viví por más de 25 años en Monterrey y mis raíces son muy regiomontanas, he tenido la fortuna de conocer dos Pueblas muy diferentes, la de los 70´s y mediados de los 80´s y la del 2010 en adelante.

Crecí en una Puebla conservadora entre 1968 y 1985, casi exclusivamente habitada por poblanos, que se dedicaba principalmente al comercio y cuya mayor industria era la Volkswagen y algunos reductos de lo que fue Hylsa, con comunidades de ascendencia española, libanesa y alemana y con una belleza colonial en sus principales ciudades.

Cuando emigré a Nuevo León y regresé de visita después de muchos años de ausencia, en 1997, me impresionó el desarrollo vial y el inicio de una expansión urbana que se vislumbraba importante, por un estado y un área metropolitana que demográficamente habían crecido exponencialmente, entre otras cosas por el éxodo de la ciudad de México tras el sismo de 1985, abriendo las puertas en los 90´s a una Puebla ya no tan pura en habitantes y anfitriona de mexicanos de otras latitudes.

Volví a Puebla a finales del 2010, justo cuando terminaba el último sexenio emanado del PRI, lleno de escándalos por el nacionalmente conocido y no precisamente por su buena imagen, Mario Marín Torres, lo cual sin duda fue de gran influencia para que su partido perdiera la gubernatura en medio de críticas y diera paso al panismo de Rafael Moreno Valle.

Puebla era ya en la incipiente década de los 2010´s, completamente diferente a la de 25 o 30 años atrás. Se convirtió en centro estudiantil nacional con migración de toda la República para cursar los estudios profesionales en la vasta oferta universitaria del estado. Laboralmente se adaptó a ser dormitorio de trabajadores, empleados y ejecutivos de otros estados vecinos. Su vocación eminentemente comercial se transformó en una diversificación de actividades entre las que destaca la inmobiliaria y de la construcción, además de la consolidación del sector automotriz, agregando el proyecto Audi al quehacer de la entidad. A nivel turístico se había ya convertido en centro obligado de visita y a nivel cultural evidentemente se gestó un mestizaje muy interesante que hoy hace que más de la mitad de habitantes al menos en el área metropolitana, ya no sean poblanos puros con la evolución y cambios que ello implica.

Así, Puebla dejó de ser un satélite para la Ciudad de México y pasó a convertirse en un estado con una de las poblaciones más extensas del país y con una megalópolis muy grande con todos los servicios, pero también con todos los problemas que el desarrollo implica: crecimiento urbano, problemas viales, deficiencia del transporte público, inseguridad, delincuencia, evasión fiscal, enriquecimiento dudoso y de ser zona de paso, se ha convertido en región de consumo de drogas y de disputa territorial entre bandos.

El PRI gobernó por décadas, el PAN apenas por 8 años y parece que toca el turno a Morena. ¿Tendrá nuestro próximo gobernador claro cuáles son las principales necesidades de los poblanos hoy en día o seguiremos pensando que vivimos en un estado tranquilo y en paz como lo fue Puebla de antaño? ¡Iremos viendo!

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.