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Sábado , 23.03.2019 / 08:00 Hoy

Fuera de Registro

Pobre riqueza cultural

Nicolás Alvarado

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Para cuando esto sea publicado, el Presupuesto de Egresos 2019 habrá sido aprobado en la Cámara de Diputados y, en lo que toca a cultura, habrá conocido una ampliación de apenas 500 millones con respecto al proyecto original del Ejecutivo, insuficiente para salvar a este sector de ostentar su cifra más baja en los últimos 20 años.

Lo que es más, esos recursos adicionales habrán de ser administrados por una Secretaría de Cultura que no cuenta con mecanismos razonados y transparentes para su distribución, al verse eliminados los llamados Programas de Cultura en las Entidades Federativas, cuya asignación dependía de una convocatoría del Legislativo con criterios más o menos claros y animada por una idea de la cultura como campo diverso que debe partir no solo de la visión del Estado, sino de iniciativas de la sociedad civil.

Preocupa la desaparición de esta bolsa presupuestal. Porque deja en el desamparo proyectos tan sustantivos como los festivales de cine de Guanajuato, Guadalajara y Morelia; las ferias del libro de Guadalajara, Guanajuato, Mérida y Oaxaca; las actividades de museos públicos y privados en todo el país e iniciativas de cultura contemporánea como SOMA y Casa Gallina, por poner dos ejemplos. Pero también por la visión unívoca que el Ejecutivo parece tener de la cultura, expresada en un escrito reciente del vocero de la secretaría, Antonio Marvel, que afirma que “las comunidades más pobres son aquellas que tienen más bagaje cultural”.

La cultura mexicana conoce sin duda en comunidades desfavorecidas expresiones notables que van del barro negro de Oaxaca a los tejidos de telar de cintura de Guerrero. No se agota en ellas, sin embargo, una creatividad mexicana contemporánea que va de la poesía de Julián Hebert a las obras de mexicanos que participan en la documenta de Kassel a la producción de ópera contemporánea a los proyectos de Torolab en Tijuana o al cine de Michel Franco. No es comunitaria ni surge de la pobreza. Es compleja y para público restringido. Pero forma parte de la cultura –mejor, de las tantas culturas– de México y merece ser fomentada como expresión de lo mejor que tenemos y somos. _

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