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Martes , 23.04.2019 / 01:41 Hoy

Criando Consciencia

Todas menos mi madre

Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

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¿Por qué será que cuando una mujer se convierte en madre, inmediatamente es como si su anterior yo desapareciera? ¡Por que la sociedad nos obliga a renunciar a ser mujeres para ser madres, a secas, para siempre? Se me viene a la mente una frase común, proverbio mexicano famoso: todas las mujeres son unas cualquieras, excepto mi madre¨. ¡Porqué ser madres nos coloca por encima de todas las demás mujeres, como un algo glorioso y santo, símbolo de perfección y muy lejos de cualquier característica humana? ¿Hacia dónde nos lleva todo esto?

Recuerdo claramente haber pensado que mi madre era malvada.

Que mi madre no me quería y que solo quería lastimarme. Lo recuerdo, porque si no hubiera aceptado este sentimiento que me embargaba y si no hubiera tenido mis propios hijos y mirado desde el lado contrario la herida; no me habría dado cuenta de algo importante, algo que todas las personas deberíamos saber siempre: mi madre es humana. Mi madre es mujer, mi madre es un ¨ella¨, es una persona con las mismas necesidades que otra; no es una súper mujer, no es una súper mama, no es una madrecita, una santa, ni merece un pedestal. Mi madre es humana, me repetía constantemente mientras sentía como todo ese dolor se transformaba y borraba porque, si mi madre es humana, también se equivoca, también le dolía, también le hacía falta y lo que a mí me hirió, también a ella lo hizo.

Pienso ahora que si dejáramos de glorificar los roles actuales, si dejáramos siquiera de creer que hay roles tan rígidos establecidos, si mirásemos a nuestros padres, hijos, hermanos, colegas, amigos, esposo, etc., con menos expectativas, si nos viéramos simplemente humanos y en ese SER HUMANO reconociéramos toda la complejidad que encierra, habría menos dolor dentro de las historias familiares.

Hoy admiro a mi madre como la mujer que logro ser, al criarnos a nosotros, al estudiar mientras lo hacía, a navegar en medio de la violencia, en medio de la carencia, el desamor y aun así, poder cuidar de nosotros en lo que sé que fue su mejor esfuerzo. La admiro como la mujer que escogió ser y que logro ser, y la admiro ahora como la mujer que es y decide ser, con una admiración que va de mujer a mujer.


ecopipalaguna@hotmail.com.mx

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