¿Es ciencia o trinchera; análisis de políticas públicas o comunicación política; reflexión honesta o lavatorio de manos? ¿Qué hay detrás de las preguntas que hace la Presidenta desde La Mañanera?
Entre los puntos que más interés reveló la encuesta intercensal está la caída de la fecundidad a 1.2 hijos por mujer. Cuestionada sobre el asunto, la mandataria comentó que habría que analizar el fenómeno sociológicamente. Acto seguido, avanzó algunas respuestas que se centraron en los nuevos roles que están asumiendo las mujeres; pero ni mencionó las “tareas de cuidado” tan desequilibradamente recargadas en ellas.
Apenas unos días más tarde, tras la terrible noticia del asesinato de dos jóvenes preparatorianos de la Universidad del Estado de Morelos –que se suman al menos otros cuatro crímenes contra el estudiantado de esa Institución–, la Presidenta nuevamente sugirió que habría que indagar sobre el asunto, y desde su atril instruyó a la secretaria de Gobernación a que dialogara con la gobernadora, la rectora y el alumnado sobre lo que allí estaba ocurriendo.
En otros tiempos era vox populi que nadie estaba mejor informado que el Ejecutivo; cuesta creer que en épocas en las que las herramientas de interconexión prácticamente no tienen límites, a la Presidenta le escaseen las referencias y tenga que lanzar una pesquisa sobre cada problemática que aborda. Es cierto, Sheinbaum tiene una formación científica, cree en los datos como base para tomar decisiones. Pero los datos también sirven para anticipar escenarios y ella es alguien que sabe dónde obtenerlos, que tiene acceso prácticamente pleno a ellos y que conoce cómo utilizarlos para construir estrategia. Por eso las cogitaciones presidenciales no son creíbles ni mucho menos aceptables.
La Presidenta que México requiere no mirar nuestra realidad como un gigantesco laboratorio. Tampoco necesita a una política tibia que se atrinchera en un discurso pseudocientífico para esquivar los estallidos que nos cimbran. Requerimos a la mandataria que, en lugar de esconderse, explica lo que pasa y plantea soluciones; especialmente para las juventudes que no quieren traer hijos a un país en el que ni siquiera están seguros.