• Regístrate
Estás leyendo: Sin espacio para el debate
Comparte esta noticia
Martes , 21.05.2019 / 07:57 Hoy

Columna de Miriam Hinojosa Dieck

Sin espacio para el debate

Miriam Hinojosa Dieck

Publicidad
Publicidad

La Tribuna Milenio de esta semana se llama "Y a ti, ¿cómo te acosaron?". Una nota nos indica que, por el tópico que se aborda, no se trata en esta ocasión de presentar argumentos a favor y en contra. Son historias contadas de forma simple, pero con un contenido devastador. Cada narración es por sí misma una sacudida terrible a la conciencia, o eso quisiera creer, porque no faltarán los que militan en las filas de los engendros allí descritos y que se sumarán a las admoniciones de cuidar la vestimenta, las compañías y los lugares frecuentados si no se quiere pasar por situaciones semejantes.

Pero ese argumento que sin duda peregrina en algunas mentes perversas, debería exorcizarse cuando sumamos los testimonios. Cuando nos damos cuenta de que la selección de las autoras nos revela otra elocuente lección: esto no es un asunto de edades, ni de condición social, ni de perfil profesional, ni de atractivo físico. Éste es el día a día de todas las mujeres, porque flagrante o en potencia, la tentación de los hombres por manifestarnos su poderío es también cotidiano.

Sucumbí a la negación propia de la primera lectura; me dije "a mí nunca me ha pasado". Y de pronto, los recuerdos se agolparon. Tenía catorce años y había ido al centro de Monterrey en camión con mi abuela que quería regalarme unos aretes. No habíamos dado ni dos pasos en el cruce de Juárez y Matamoros cuando una mano se instaló en mi trasero para luego buscar más adentro.

Ya mayor de edad, en la Ciudad de México golpeé dentro de un pesero a un tipo que se estuvo frotando contra mí. También allí moví cielo, mar y tierra hasta dar con el jefe del acosador que me escribía poemas eróticos y se me aparecía lo mismo en la esquina de mi casa que al llegar a mi trabajo.

Como estudiante en París, lo mismo me obligaron a ver miembros al descubierto, que me insultaron.

No hay edad, no hay lugar, no hay momento. Por eso, como en Tribuna Milenio, tampoco debe haber espacio para el debate.


Politóloga*
miriamhd4@yahoo.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.