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Sábado , 23.03.2019 / 05:21 Hoy

Columna de Miriam Hinojosa Dieck

Oídos sordos

Miriam Hinojosa Dieck

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¿Y si las tensiones provinieran del no querer tensiones? Nada más mexicano que rehuir. Sacar la vuelta, aplazar, no decir ni sí ni no. Somos equilibristas del compromiso. Apreciamos como pocos el resquicio ganado en el no hacer frente; el minuto logrado con la llegada tarde; los arrumacos arrancados al noviazgo que no nos atrevemos a terminar.

Cuánto no seremos afectos a este estilo de vida que lo convertimos en una escuela de diplomacia válida y plausible en la época de oro de nuestra política exterior. Pero si la Doctrina Estrada nos dio frutos hacia afuera, en la problemática interna su carta de residencia nos ha pasado y sigue pasando costosas facturas. Y no me refiero solo al ámbito de los negocios y a esa variable indescifrable para nuestro genoma que es la productividad. Me refiero al campo social. A esa incapacidad que tenemos para decirnos de frente que las cosas van mal. Que hay quiebres que desde hace décadas no hacen sino acrecentarse. Que ese al que llamamos gentilmente “prietito” en realidad es discriminado ferozmente por el color de su piel, y esa ala que fustigamos por tender la mano para paliar su miseria, no tiene otra herramienta paracomer ese día. Porque entre nuestros manierismos dulcísimos, nuestro patrioterismo de cara pintarrajeada y el Grito del 16 de septiembre, vivimos en una sociedad dividida que se niega a reconocerse como tal. En el país del estruendo por los fuegos de artificio, alzar la voz es pecado mortal.

Pero nada hay más dañino que el conflicto aplazado. Y en ese México en el que presuntamente nada pasa, la violencia ocurre, y se extiende. La vehicula la desesperanza. Porque en este país que se mueve sin cesar, en el que millones se transportan, intercambian mercancías y mueven dinero, en realidad nada pasa. Porque socialmente,por más que luche, no voy a ninguna parte. Porque no hay mayor estruendo que el grito silencioso de quien ya no tiene nada que perder, ni oreja más sorda que la de quien no quiere escuchar.

miriamhd4@yahoo.com

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