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Sábado , 23.03.2019 / 09:22 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

Tres meses de Alfaro

Miguel Zárate Hernández

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Parecía que los primeros tres meses de gobierno de Enrique Alfaro simplemente pasarían inadvertidos, excepto por la gravedad de la situación en materia de seguridad que padecemos y que, obviamente, no seríamos muy objetivos al culpar totalmente a su gestión de ello. Incluso en esta etapa inicial han sido pocos los enfrentamientos con sectores de la población, aunque en algunos casos, como con la desaparición del Instituto Jalisciense de las Mujeres, quizá la falta de estrategia socializadora y de comunicación, terminó por llevarle a niveles de inconformidad pública. Pero, pese a que se empezó a perfilar cierto autoritarismo característico, Alfaro ahora nos da algunos movimientos que pueden causar sorpresa. No quiso dejar a un lado el tema y, para acabar con dudas y señalamientos, simplemente lanzó modificaciones a la estructura del Ejecutivo para que la Secretaría de Igualdad Sustantiva sea encaminada específicamente a la mujer.

Ante este nuevo panorama se acallaron algunas de las voces que reclamaban importancia a las acciones en pro de la igualdad de género. También surgió, afortunadamente, la iniciativa para la nueva Ley del Sistema de Participación Ciudadana y Gobernanza del Estado de Jalisco, tema en el cual quisiera dejar en claro que ya se cuenta con el antecedente de la misma con un reglamento piloto en Tlajomulco que ha tenido seguimiento y aplicación en todas las gestiones municipales desde el trienio que ahí cubrió el propio Alfaro.

Ahora, la nueva iniciativa para el estado tiene como responsable a una figura experimentada, Margarita Sierra, quien fue pieza clave desde sus orígenes junto al hoy secretario general del Ayuntamiento de Tlajomulco, Omar Cervantes. Apenas en esta semana se instaló en el Congreso del Estado mesas de trabajo para la aportación social al respecto, le llamaron los “Diálogos para la Gobernanza”, donde ha quedado de manifiesto el interés real de algunos cuantos en participar a pesar de una raquítica difusión a la convocatoria -así fue señalado en las mismas mesas-. Sin embargo, hay que estar atentos para que esta toma de opinión pública, no se convierta en lo que muchas veces ha pasado, una simple simulación. Digamos que el gran riesgo en estas “audiencias” en las que se pretende obtener la aportación de ideas y planteamientos ciudadanos, es que solamente se pretexte su realización para, a fin de cuentas, imponer los criterios y lineamientos originales. Y es que la verdad esto es importante para seguir avanzando y dar credibilidad a esta clase de procesos ya que, digamos, nos han dejado un poco ariscos con lo de las “consultas populares” convertidas en una especie de truco o trampa para justificar alguna decisión previamente tomada. En otras palabras, si no hay orden, transparencia, deseos reales de ser punta de lanza en temas de gobernanza en lo nacional, es decir una real voluntad política para compartir el poder, mejor ni lo hagan.

La cuestión de la participación ciudadana y la gobernanza no es cosa menor. Constituye todo un eje ya que las políticas de aproximación de la sociedad para conocer y tomar en consideración su intervención para la toma de decisiones del gobierno, no sólo debe contar con un instrumento jurídico adecuado para ese fin sino, también, recursos y acciones específicas que eduquen, difundan los mecanismos así como los resultados, motiven la participación así como la determinación del gobierno para aceptar la voluntad de la población, para así lograr que se transforme las realidades de las personas, exactamente a lo que se han comprometido López Obrador y desde luego Enrique Alfaro. De lograrlo entonces sí estaríamos hablando de la esencia de la “Refundación” tan platicada últimamente.

Otras cuestiones parecen haber quedado un tanto en posición de arranque, pero poco a poco se tendrán que ir aclarando. Lo que pasa es que, de alguna manera, en estos primeros meses de la gestión alfarista hubo hechos que dificultaron las cosas, como el desabasto de combustible que llegó a paralizar a la población y afectó muchos servicios, lo mismo que una situación de ríspida relación con el propio Presidente de la República por los reclamos de respeto a la soberanía de los estados y otras cuestiones.

Pero lo que son las cosas, me despertó interés una fuente de noticias nacional de corte de negocios en la que se hace hincapié no en las diferencias sino en las grandes similitudes “aunque no les guste” entre Alfaro y AMLO, ya que, efectivamente, ambos coinciden en sus planes de austeridad “republicana”, en el control de los salarios de sus altos funcionarios, en su afán de darse “baños de pueblo”, en aplicar la aplanadora en las legislaturas y en otros como el quejarse de la prensa y de los comentaristas cuando no coinciden con sus ideas. Lo nuevo es que todo indica que AMLO-Alfaro han llegado al entendimiento y a una relación entre gobiernos. Lo mejor, sobre todo para Jalisco ya que están a la vista los primeros grandes frutos como la decisión presidencial de proseguir lo más pronto posible y hasta su terminación la Línea Tres del tren eléctrico tapatío.

A tres meses de administración, la agenda de Enrique Alfaro se ve muy cargada de pendientes. El factor de inseguridad se aprecia desbordado y, la verdad, no se ve la solución a los ríos de sangre que siguen corriendo. De nuevo, aparece apenas otro apoyo federal a Jalisco de dos mil nuevos agentes para el Plan de Paz del Presidente. Con todo. No se ve fácil la situación y es que Alfaro ha enfrentado problemas y situaciones, algunas inesperadas, que no le han permitido el despegue cabal de su gobierno.


miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: @MiguelZarateH

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