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Domingo , 19.05.2019 / 18:31 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

Alfaro, ¿solo o acompañado?

Miguel Zárate Hernández

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Los once meses que restan para las elecciones federales y estatales se pueden ir en un suspiro, pero, aun así, puede ser tiempo suficiente para que muchas cosas cambien y que, a fin de cuentas, los resultados no vayan acordes a lo que, por ahora, marcan encuestas y tendencias. De ahí que no parecería sensato que un aspirante, a Presidente o a Gobernador por ejemplo, adelante que se le vea en los sondeos, pueda dar por seguro su éxito cuando ni candidatos ni campañas han sido determinados. Mucho daño se hace a sí mismo quien se sienta en tal condición y quiera actuar ya como si se trajera el triunfo en la bolsa. ¿Hay posibilidades? Claro que las hay, y pereciera que va seguro, pero basta con ver el entorno, incluso el mundo, donde vemos cómo evolucionan rápidamente y se modifican sobre la marcha los criterios ciudadanos, como está pasando ya en Estados Unidos donde un victorioso mandatario cae tan rápido y estrepitosamente en el ánimo colectivo.

Aquí, el factor “López Obrador” jugará un papel importante y de ahí que Enrique Alfaro deba sopesar con cautela, sobre todo si la estrategia nacional de su partido -Movimiento Ciudadano-, llega a cargarse en ese sentido. Pero Andrés Manuel, usufructuante en primera instancia de los rencores colectivos ante las deficiencias y errores del gobierno federal, suma, más que posibles votos, las inconformidades sociales en su provecho, por lo que todavía tendrá que considerarse si a nivel nacional, más allá de sus zonas baluarte, contará realmente con el respaldo que el tabasqueño da por hecho. Pero créase que Jalisco es bastante sui géneris en este aspecto y el “morenismo” por ahora se da más en la “cargada” y entre los camaleónicos políticos convenencieros de nuestro tiempo, que en la real conciencia pública.

Desde luego que Alfaro apuesta más por su nombre y su liderazgo que por los colores de su partido. Pero, por ello, le vendrían bien todas las mañanas unas cápsulas de sensatez y cucharadas de atención a quienes no le alaban tanto, para posicionarse con mayor firmeza. En su repertorio de temas hay abundancia de aspectos a tratar, pero, luego de anticipar que en su momento daría opinión y postura en torno al asunto de la presa “Zapotillo”, como que más que a lo técnico, vuelve a recurrir -como lo hizo Aristóteles Sandoval en su tiempo-, a las actitudes del “no vamos a inundar” y a la discusión -otra vez- de si son tantos o cuantos metros de altura. Tampoco se puede hablar de “defender” a Jalisco por quitar la dotación pactada con Guanajuato cuando es una obra federal que atiende a una lógica de cuencas y no de límites territoriales. Pasa lo mismo pero al revés en la cuenca donde pertenece El lago de Chapala. Bueno sería exigir a los gobiernos y observatorios soluciones basadas en estudios y no la cantidad de declaraciones sin un fundamento técnico adecuado. Diríamos que son estos detalles los que nos hablan ya de cierto electorerismo. A Alfaro le queda mejor ocuparse de los asuntos inmediatos. Las lluvias han afectado sensiblemente a la población y falta por ver los estragos que dejarán en las calles, uno de los puntos débiles de la administración municipal presente. Y no hay mucho que agregar en torno al asunto de seguridad pública. La verdad no se ve que le afecte mayor cosa la crítica constante hacia su Comisario. Solo le sirve para confirmarlo y reconfirmarlo. Quizá tenga o no motivos suficientes para hacerlo, pero no ha de olvidar que la percepción general es que sigue siendo el aspecto más preocupante y que valdría la pena, al menos, considerar una opción. La obstinación no es buena consejera.

Ahora que sin duda no puede tomarse como negativo en aspecto alguno el ejercicio anunciado de ratificación de mandato. Con todo y las polémicas, incluyendo el hecho de que representa un gasto para el erario municipal -relativamente moderado-, se trata de una experiencia que con todo y sus cuestionados perfiles legales y operativos, lo menos que puede arrojar es un balance útil desde el punto de vista del juicio de los gobernados. Las autoridades estatales y partidos opositores a los emecistas naturalmente lo impugnan, lo califican de “politiquería” dado que no se maneja como una consulta de administración imparcial. Sin embargo, no puede desestimarse por adelantado. A los ediles sometidos a dicho proceso les corresponderá dar la credibilidad que dará valor a dicho ejercicio. Y lo veremos.

En realidad, no hay duda de que, como en los previos de cualquier batalla, los contendientes empiezan a tomar posiciones y planear estrategias. Hasta ahora se trata de simples escarceos, aunque, he aquí lo preocupante, entre unos y otros tienden a desgastarse y eso resta efectividad y cumplimiento de los programas de gobierno vigentes. No puede negarse a Enrique Alfaro su condición de líder y favorecido, hasta ahora, de los mejores pronósticos, pero el Gobernador, en favor de los suyos y de su corriente, se ha manejado con madura inteligencia. Lástima, claro, que sus colores no ayuden para nada en estos momentos. Para Alfaro, lo menos favorable sería mostrarse demasiado confiado. En tiempos relativamente recientes hay casos de quienes figuraban en procesos similares en dos y hasta tres a uno en las encuestas previas. Y perdieron. Lo que sí debe ser motivo de preocupación para Alfaro es saber si le favorecerá ir en el carro de un López Obrador, si tendrá que hacer o promover alianzas, si Movimiento Ciudadano (hasta ahora un partido sin fuerte peso nacional), le servirá igual que a la fecha. O si simplemente se valdrá de su propia identidad y tenga que optar por más bien ir solo que acompañado.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12

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