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Jueves , 21.02.2019 / 16:34 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

4T y Refundación, futuro en veremos y llenos de incongruencias

Miguel Zárate Hernández

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Avezados analistas no dejan de hacer analogías entre las propuestas del presidente Andrés Manuel López Obrador y del gobernador Enrique Alfaro en cuanto a realizar reformas a fondo en las estructuras administrativas y legales del país y del estado, respectivamente. Efectivamente, la llamada “cuarta transformación” y la “refundación” no dejan de ser por ahora simples palabras o enunciados que solamente con el tiempo podrían adquirir sentido y validez real. Aunque Alfaro, en su caso y aprovechando la efeméride del 5 de febrero, aprovechó para lanzar el llamado a renovar por completo la Constitución jalisciense e incluso sentó las bases para que sea modificado el artículo 117 bis de este documento para abrir la posibilidad de un Constituyente innovador. Pero, claro, un somero conteo de sus participantes de Jalisco a convocar, -legisladores locales, federales, senadores, cinco representantes del Ejecutivo, cinco del Poder Judicial y dos ciudadanos por distrito-, deja muchas dudas de si habrá mayoriteos calculados y si verdaderamente se tratará de un debate reformador o una nueva composición política aparentemente favorable al gobierno presente.

De suyo López Obrador, tentado a también hacer modificaciones sustanciales, no se comprometió tanto a dar una nueva Constitución a los mexicanos, de manera que será también difícil saber si habrá consistencia entre ambas leyes fundamentales puesto que la nacional tendría que prevalecer. Sin embargo, mientras todo esto acontece, lo cierto es que estamos viendo y viviendo un mar de incongruencias. Tan solo esta última semana, surgieron muy polémicas revelaciones de que los altos funcionarios del gobierno federal no están en su mayoría más que cumpliendo casi a regañadientes con sus declaraciones que, dijo AMLO, sería condición tajante para continuar en sus cargos. La más sonada fue la de la secretaria (¿?) de Gobernación (¿?), Olga Sánchez Cordero, quien hastiada de que no había transparentado su “depa” en Houston, arremetió con todo y dijo que era producto de “cien años de trabajo” cuando, en realidad, no era el punto cuestionar sus bienes y riquezas sino la veracidad de su declaración, misma que súbitamente publicó en redes tres días después.

Por ahí dicen que esas filtraciones son producto del fuego “amigo”, quizás sea la crónica de una renuncia anunciada. Siguiendo con más incongruencias llegarían a otros funcionarios que no han sido enfocados. Expansión publicó el día 6 que entre estos están varios “superdelegados”. De los 32 designados en ese puesto, cuatro de plano lo ignoraron por completo, entre ellos el de Jalisco, Carlos Lomelí, junto con los de Baja California, Guerrero y Nuevo León, otros ocho ocultaron datos importantes, 12 fueron incompletos y el resto, ¡albricias!, sí cumplieron debidamente. De manera que la incongruencia está a la vista ya que la mano justiciera que cortaría la cabeza a los incumplidos, quedó para variar simplemente en entredicho.

El propio López Obrador está siendo incongruente. Por ejemplo, en su postura ante el artero ataque a las vías de comunicación de la CNTE en Michoacán, supuestamente endurecida al menos verbalmente, olvidando el deber fundamental del Estado a preservar el orden legal y garantizar los derechos de todos los ciudadanos. Nuevamente confunde la “represión” con la aplicación de la ley, mientras miles de millones de pesos de los mexicanos se pierden quizá para siempre y se trastornan los procesos de la producción y abasto. Mayor indefensión, imposible. Y, en otro orden, de cuándo acá AMLO es tan solidario con el respeto al gobierno venezolano -una genuina dictadura-, cuando entre sus mayores incongruencias nadie olvida que él mismo repudió al gobierno de Calderón y se autonombró “presidente legítimo”. Además, la tesis de la no intervención ha tenido demasiadas variantes en una política exterior de México que tuvo muchos momentos de gloria al margen de ella (rompiendo con la España de Franco o el Chile de Pinochet, por ejemplo), pero que ahora cae estrepitosamente en el aislamiento, de pilón en manos de un Ebrard que refleja mucha incompetencia en el área.

En Jalisco, Alfaro anuncia con bombo y platillo la “refundación” pero desaparece organismos e instituciones sin mayores explicaciones. Ahí lo que paso con el Instituto Jalisciense de la Mujer donde bien pudo conservar e igualmente implementar la nueva Secretaria de Igualdad Sustantiva, así evitar problemas de índole nacional y hasta internacional con las mujeres. El tema es tan importante que bien pudo justificar ambas instancias. Así como también fue al IJAS que lo refundió y hasta el “ex” consejo del mismo elevó públicamente su extrañamiento ya que ni a sus miembros (algunos muy destacados por cierto), los tomó en cuenta. Pero, en fin, hay ciertos “sellos de la casa” que el Gobernador sin duda seguirá poniendo, como cuando se le interrogó quizá maliciosamente sobre si establecía las nuevas normas de la verificación tras algún negocio y dijo “yo no contesto estupideces”. Hasta con la razón se puede actuar con otras palabras, de otra manera, digo, para no ser tan incongruentes.

En suma, tal vez de lo que no se han percatado López Obrador y Alfaro es que la “cuarta transformación” o la “refundación”, son términos que decidirán no ellos sino la historia. Será cuando sus respectivas administraciones pasen, y un poco después todavía, los mexicanos y los jaliscienses juzguen si México se transformó y si Jalisco se refundó, o si simplemente pasarán a ser los enunciados políticos a los que nos tienen acostumbrados los políticos sexenio tras sexenio.


miguel.zarateh@hotmail.com



Twitter: @MiguelZarateH



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