• Regístrate
Estás leyendo: Violencia y democracia
Comparte esta noticia
Miércoles , 20.02.2019 / 15:00 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Violencia y democracia

Miguel Bazdresch Parada

Publicidad
Publicidad

Cifras muy elevadas de asesinatos, desaparecidos, atentados, a veces fatales, contra funcionarios y oficiales del Estado y agresiones a particulares, pueblan las noticias y alertan a las personas acerca de la violencia en sus diferentes manifestaciones. Especialmente grave y lamentable el ataque a personal de los organismos defensores de los derechos humanos, con lo cual se vulnera la eficacia de la acción de estos organismos a favor de personas violentadas en sus derechos fundamentales.

Es imposible no reclamar al Estado nacional este estado de cosas y reclamar un serio (y rápido) cambio de estrategias, políticas e instituciones. Ante hechos no caben argumentos, dice la conseja popular. Autoridades y mandatarios aseguran la idoneidad de sus mandatos, planes y decisiones. Los hechos los interpelan. Dicho de manera sencilla: ya no alcanza la acción del Estado para revertir la situación actual de violencia, falta de respeto a leyes, deterioro de la convivencia y estado de sospecha e incredulidad.

Es imposible no reconocer cómo el Estado ha usado sus recursos legales y constitucionales: Policías, fuerzas armadas, aparato judicial, más instituciones preventivas, protectoras y persecutoras, leyes más exigentes, reorganización de las procuradurías y del aparato de inteligencia nacional. No es falta de reconocimiento de la acción Estatal; es verificación de no de resolución de la problemática. Y la democracia, en la cual queremos vivir y seguir viviendo exige la solución pacífica de los conflictos y establece la legitimidad del pueblo para auto-dictarse el orden social que considera idóneo para la convivencia armónica, la paz social y el la libertad para que los ciudadanos escojan su modo honesto de vida. Hoy peligran tales principios y posibilidades democráticos.

Sin ninguna clase de dudas a los ciudadanos, como parte sustancial del Estado – nación, nos corresponde tomar parte en el fortalecimiento del Estado – gobierno. Tres acciones son posibles de inmediato: Avanzar en ser ejemplo de conocimiento y respeto a la ley en nuestro entorno. Dos, rechazar activamente promesas veleidosas y frívolas de los políticos aspirantes al gobierno, ahora en campaña electoral. Tres, fortalecer los lazos comunitarios cercanos para intervenir en la gestión de los asuntos públicos que nos involucran. Honestidad democrática. Nada más.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.