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Jueves , 21.03.2019 / 04:58 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Leyes y reformas sin ciudadanos

Miguel Bazdresch Parada

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Dura reacción del gobierno federal contra las protestas contra la reforma educativa. Puede ser el final anunciado de un diferendo mal atendido y peor interpretado. También fuerte reacción de protesta contra el Senado de la república por la votación contraria a un elemento clave de la llamada ley de 3de3.

Una vez más los números han sido protagonistas en estos asuntos. “Los maestros en protesta son muy pocos comparados con los muchos que han sido evaluados y están tranquilos en sus puestos.” “La ley 3de3 está apoyada por más de 600 mil firmas – personas y el legislativo no puede con una diferencia de nueve – diez votos darle para atrás.” Quienes festinaban las elecciones ganadas hace unos días, en algunos casos con menos de 60 por ciento del padrón de electores, ahora no reunieron los votos necesarios para aprobar una clave de la ley 3de3, ni siquiera los seis o siete votos para ganar la votación legislativa. Los números en adhesiones ayudan, pero no son argumento.

Es una tragedia echar por la borda la oportunidad abierta por la reforma educativa. Y no son los maestros los responsables. Son las autoridades con su mala gestión de la implementación y peor manejo del conflicto con maestros disidentes, que lo eran desde mucho antes que la reforma apareciera en la arena política. Imposible discutir lo importante a realizar en la educación mexicana, si en la calle se muestra un conflicto mayor sin solución. Estaba la receta y los ingredientes y al ejecutar se logró casi nada y se ensució la cocina, los cocineros y los comensales. Hoy se puede afirmar sin temor a equivocarnos que las autoridades federales hicieron todo lo posible por evitar la implementación de la reforma. Y regresamos veinte o veinticinco años atrás.

Los senadores no se quedan atrás. También malos cocineros y peores legisladores para darle al país los elementos de combate a la corrupción congruentes con el diagnóstico del problema. No están a la altura de la situación. Ahora está en cuestión la legitimidad y pertinencia de un poder tan omnímodo de los legisladores. Es hora de volver a pensar en recursos de democracia directa a fin de hacer vinculante para el legislativo las posturas a favor o en contra de los ciudadanos en leyes y disposiciones de alcance nacional o estratégico.

Esta es la oportunidad para que los gobiernos municipales pongan la muestra.

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