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Jueves , 25.04.2019 / 11:26 Hoy

En pocas palabras…

La soberbia y la inseguridad

Miguel Ángel Vargas

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A cien días de asumir el nuevo gobierno federal, el tema de la seguridad sigue siendo una asignatura pendiente. Tampoco se trata de personalizar y mucho menos echar culpas al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien está claro ha hecho todo por mejorar.

De hecho es el menos responsable de lo que ocurre en el país. Los titulares de Gobernación, Olga Sánchez, y Alfonso Durazo, de Seguridad y Protección Ciudadana, son los encargados de mantener la estabilidad en el territorio nacional.

En su descargo habría que recordar la compleja situación que vivía desde hace años un país convulsionado desde al menos tres sexenios donde la impunidad era una constante, y donde las bandas criminales hacían de las suyas por omisión o complicidad en el peor de los casos.

Sin embargo, ambos funcionarios han ofrecido dar soluciones, porque además es su obligación, a temas puntuales sin que hasta ahora existan avances reales.

En Guanajuato trataron de agarrar al Marro, considerado el mayor huachicolero y líder del cártel de Santa Rosa de Lima. La embestida fracasó o al menos todavía no logran capturarlo, a pesar de los esfuerzos del Ejército, la Marina y el propio gobierno estatal.

El caso de Nuevo León no es tan delicado, pero sí preocupante. Los grupos criminales están ganando terreno ante la falta de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno.

Para muestra un botón. El alcalde de San Pedro, Miguel Treviño, puede ser un hombre bien intencionado, pero le falta capacidad para entender lo que sucede.

Y que conste, no me refiero a su formación académica o profesional. Ni siquiera a su calidad moral, porque hay quienes lo catalogan como un buen hombre.

Treviño no entiende la grave situación en el municipio que gobierna. Él llega producto de una serie de situaciones que se conjugaron con circunstancias para que asumiera al cargo.

De entrada tiene en contra al ex alcalde Mauricio Fernández, quien con sus relaciones oscuras con grupos de no muy buena reputación es un factor que si bien no estorba, tampoco moverá un dedo para ayudar.

El principal problema de Miguel Treviño es su soberbia. No quiere pedir ayuda a los que saben del tema de seguridad y mucho menos admitir que se ha equivocado al nombrar a funcionarios que no tienen el aval del Ejército.

miguelangel.vargas@milenio.com

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