A nivel mundial, la armadora alemana Volkswagen enfrenta lo que ellos mismos han calificado como "una profunda crisis estructural", atribuida a la presión que ejercen sus competidores chinos, y la transición a los vehículos eléctricos, así como al aumento en sus costos de producción.
Desde hace días se llevaron a cabo reuniones con sus empleados, en medio de un plan de reducción de costos sin precedentes, que incluye la pérdida de entre 50 mil hasta 100 mil puestos de trabajo, y el posible cierre de varias fábricas en Alemania.
Al ser el mayor fabricante de automóviles de Europa por volumen de ventas, es el que más se enfrenta al exceso de capacidad de sus plantas, así como a los altos gastos fijos y su dependencia de China.
En el caso de Puebla, donde opera desde 1967, cuando salió al mercado su primer vehículo, el golpe de este "tsunami" llegó a casi 800 trabajadores, pero puede decirse que dentro de lo que cabe fue el menor de los impactos, aunque seguramente las familias de esos empleados viven días de incertidumbre.
Por lo que respecta al Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Similares y Conexos de Volkswagen de México (Sitiavw), negó haber pactado despidos con la empresa alemana.
Lo cierto es que se trata de una decisión que no estaba a su alcance, y aunque afirma que desde mayo de este año presentaron alternativas para atender la “problemática productiva”, lamentablemente la decisión estaba tomada en las altas esferas.
En un comunicado calificó la medida como una decisión “unilateral”, pues sostuvo que los empleos nunca fueron comprometidos en la reciente negociación contractual. Está claro que no fue así porque se trata de un problema global.
Hasta el momento, se han notificado 786 bajas, lo que representaría el recorte de 11 por ciento de los 7 mil 049 trabajadores que integran la plantilla sindicalizada; de ellos, 611 son operarios con menos antigüedad y 175 considerados como retiros voluntarios.
Aunque es difícil que un técnico de VW llegue a ganar por fuera el mismo sueldo, el gobierno estatal ya dio a conocer que existen al menos 4 mil plazas disponibles, y eso suena como una buena noticia dentro de las malas que han recibido.
Por el bien de las familias poblanas esperemos que los despidos terminen hasta ahí, y que los gobiernos federal y estatal puedan hacer algo para reincorporar a la vida laboral al personal afectado, y ojalá sea lo más pronto posible.