El panista Fernando de Jesús Canales Clariond fue gobernador de 1997 al 2003. Le tocó a él romper con la hegemonía priista que durante años tenía atrapado a Nuevo León.
A la siguiente elección, Natividad González Parás ganó de manera contundente al ahora alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández.
Por cierto, el encargado de cerrar los restantes ocho meses de la administración fue Fernando Elizondo Barragán, ahora miembro del Gabinete independiente.
Sin embargo, la administración de Fernando Canales fue insensible a las demandas populares y por eso Nati volvió a ganar para el tricolor. Se recuerdan frases lapidarias como "no soy bombero" cuando los incendios acababan con Chipinque, o aquella de "los narcos nos hacen los mandados" cuando en realidad era todo lo contrario.
Entre sus aciertos destacan el control presupuestal y sus guardaditos, de los que Fernando Elizondo era el principal artífice, pero no fue suficiente para ganarse la confianza de los nuevoleoneses, que eligieron primero a Natividad y posteriormente a Rodrigo Medina.
El año pasado (junio de 2015) hubo otra gran sacudida por parte del electorado que decidió castigar abrumadoramente los excesos de Medina de la Cruz y de su familia. Eso, sumado a una serie de voluntades y complicidades, hizo que el ingeniero Jaime Rodríguez Calderón llegara a la gubernatura sin el respaldo de un partido.
Hoy lunes se cumplen los primeros seis meses de una administración conformada por políticos con pasado partidista, pero que ahora se dicen independientes. En los hechos puede ser así, pero eso no los exenta de cometer errores y hasta injusticias a la hora de tomar decisiones.
Por lo visto hasta ahora, el gobierno independiente ha quedado a deber. Las promesas incumplidas, aunadas a la mala selección de funcionarios, nos dan a entender que no hay rumbo ni proyecto político.
Parece un gobierno de ocurrencia que da dos pasos adelante y otros tantos para atrás. Fundamenta su discurso sobre la presunta corrupción de Rodrigo Medina, al que ni siquiera han podido fincar responsabilidad. En pocas palabras, el tan anunciado cambio todavía no llega, y de seguir la misma tónica el desencanto irá en aumento.
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