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Miércoles , 20.03.2019 / 18:40 Hoy

La economía del túnel

La violencia oculta que vemos pasar

Maximiliano Gracia Hernández

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Seguramente usted estimado lector ha conocido alguna persona inmigrante procedente de alguno de los estados más violentos de México, pero le ha preguntado ¿por qué emigró?, posiblemente no, y si le preguntara le respondería: la violencia está muy dura en mi estado, muchas extorsiones, secuestros, asaltos, balaceras a plena luz del día, etcétera. Respuestas hay muchas, sin embargo, poco sabemos del desplazamiento interno, y es que entre el año 2009 y lo que va del año 2017, alrededor de 310 mil 527 personas se desplazaron de su lugar de origen. A pesar de que es un problema real, poco se ha documentado e investigado y peor aún, ni el mismo Estado Mexicano ha reconocido como tal que el desplazamiento interno es por causa del crimen organizado o por los fenómenos que lo acompaña, secuestro, extorciones, desapariciones, asesinatos.

La migración deja a miles de familias en un desamparo total, la mayor parte de ellas se mueve a zonas urbanas para buscar seguridad, trabajo y desarrollo, sueños que pocos consiguen. Los más afectados son las mujeres y los niños, al quedar viudas las mujeres son muy vulnerables para ser utilizadas con cualquier fin. Según la Refugees International, los niños son vulnerables para ser reclutados por el crimen organizado.

El Estado mexicano poco ha hecho para resolver el problema de inseguridad; las esperanzas se diluyen poco a poco. El involucramiento de algunos gobiernos municipales como el de Ayotzinapa es una verdadera desgracia y, si a ello le sumamos la corrupción que impregna en la política, el asunto de la inseguridad en el país se multiplica.

El año pasado se aprobó la Ley de Victimas para apoyar a las personas que sufren violencia, se incluyó a los desplazados, pero nos preguntamos, cómo ayudar a un sector vulnerable cuando hay poco conocimiento de las necesidades de estas personas, y peor aún, no sabemos con certeza dónde se encuentran.

Las consecuencias del desplazamiento interno están poco informadas en los medios de comunicación, y es que por ese flagelo se genera: el quebranto de los lazos sociales, rezago educativo, desempleo e inseguridad, los cuales son elementos que muchas veces escuchamos, pero no sabemos las consecuencias.

Se necesita la presencia de instituciones de apoyo humanitario para este sector, instituciones que atiendan sus demandas de recuperación de sus tierras, viviendas y justicia para las familias de los desaparecidos.

El gobierno debe conocer las causas y las necesidades de los desplazados, para que con ello atienda con precisión sus necesidades y emprenda un plan de contingencia, la ausencia de una atención real a las víctimas de la violencia ha provocado que el crimen organizado aumente su presencia.

El gobierno federal en un Decálogo promulgada el 27 de noviembre del 2014, mencionó que cuando los municipios estén involucrados en actos criminales, la federación tomará el control, cosa que deja mucho que desear por que la democracia queda a un lado.

Lo que se requiere es tener políticas públicas de prevención, atención, solución permanentes y mayor inversión, y sobre todo que el Estado reconozca que el desplazamiento no es por falta de comida o sequía, sino de miedo, sólo así dejará de ser una violencia oculta.

MAXIMILIANO GRACIA HERNÁNDEZ / JORGE RICARDO DÍAZ DE LA CRUZ
graciamaximiliano@hotmail.com

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