Política

Sensacionalismo y morbo televisivo

Cuando en casi todos los noticieros de la televisión abunda el sensacionalismo de la nota roja y se observa como una constante que busca exacerbar el morbo del auditorio, estamos ante un fenómeno que mueve a la reflexión colectiva. ¿Para qué se difunde tan ampliamente la nota roja en la televisión abierta comercial? ¿A quién favorece y a quién perjudica?

Parece que se ignora la elemental ética periodística y que buscan promover la manipulación de los hechos hasta llegar a una especie de terrorismo, que aprovecha ese morbo, característica principal del consumo de la nota roja.

Hay delincuencia y grave, hay inseguridad, pero el sensacionalismo de la forma en que se abunda en la difusión de la nota roja, es absolutamente contrario al uso ético de la TV. El responsable de la nota roja tiene que saber y estar consciente de lo que provoca al dar a conocer los acontecimientos. Si desconoce, no sabe, o magnifica la dimensión de los sucesos frente a la realidad, más que informar, va a desinformar y conduce al engaño, a pesar de partir de hechos auténticos, falta al principio elemental de la objetividad.

Es la degradación del periodismo televisivo cuando se orienta al manejo de las emociones, se exageran los detalles carentes de valor informativo, hasta deformar la noticia. Se ofende con la exageración de los hechos delictivos para satisfacer y alimentar el morbo del auditorio.

El periodismo desempeña una función social fundamental y parte de una vocación, en la que se acepta simultáneamente una responsabilidad frente a la sociedad: libertad de informar, pero con la responsabilidad de informar con integridad. En el ejercicio de esa libertad, puede elegir como expresarse, cuidando de no dañar a la sociedad que pretende servir, evitando provocar el pánico o que se favorezcan ideas contrarias a la moral y a las buenas costumbres, a los valores universales.

Como sociedad, tenemos derechos reconocidos mundialmente: a una información verídica; a una imagen objetiva de la realidad; que la información sirva para estimular las reacciones más positivas, sin causar ni alentar distorsiones, para que la audiencia pueda lograr una idea precisa e integral de los acontecimientos y sus consecuencias. El periodismo es un bien social, no una mercancía sólo para levantar el llamado “rating”, porque no responde sólo ante los dueños de las concesiones televisivas, sino a los intereses superiores de la nación.

Para guiar toda esa conducta están muchos códigos de ética periodística, que constituyen un sistema de autorregulación que hasta hoy lamentablemente no se observa. _

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Mauricio Valdés
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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