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México, escenario de una coronación histórica

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Para mí, el Gran Premio de la Ciudad de México 2026 fue mucho más que una carrera: fue una celebración del automovilismo y una jornada que quedará en la memoria.

Todos los ojos del mundo estaban puestos en México, y el Autódromo Hermanos Rodríguez, nuestra catedral del deporte motor, respondió con un espectáculo digno de su historia.

El gran protagonista fue Andrea Kimi Antonelli. Con apenas 20 años, dos meses y siete días, el italiano de Mercedes se convirtió en el campeón mundial más joven de la historia de la Fórmula 1, superando el récord de Sebastian Vettel. Su tercer lugar le permitió asegurar el título con cuatro carreras todavía por disputarse. No necesitó ganar para hacer de esta fecha la más importante de su carrera: le bastó demostrar talento y serenidad en medio de una competencia llena de tensión.

La victoria fue para Max Verstappen, quien salió quinto y aprovechó las circunstancias para tomar el mando y no soltarlo. Lewis Hamilton, autor de la pole position con Ferrari, terminó segundo y mantuvo la presión hasta el final, cruzando la meta a menos de un segundo del neerlandés. Con Antonelli en el tercer escalón, el podio reunió a dos grandes campeones y al joven que acaba de escribir su nombre entre ellos.

Tampoco faltaron los sobresaltos. La sanción a Charles Leclerc por ganar ventaja fuera de la pista alteró la lucha por el liderato. Después, el fuerte accidente de Valtteri Bottas, provocado por una falla en la suspensión de su Cadillac, obligó a detener la carrera con bandera roja. En la reanudación, Antonelli adelantó a Leclerc y conquistó el lugar desde el que celebraría su coronación. Fue una prueba de paciencia, estrategia y temple.

Pero hubo otra emoción que, como mexicano, hizo este Gran Premio especialmente entrañable: el regreso de Sergio Checo Pérez con Cadillac. Aunque el equipo todavía no tiene un coche competitivo y el resultado quedó lejos de los puntos, fue maravilloso verlo correr nuevamente en casa. Su presencia significó mucho más que una posición: representó perseverancia, orgullo y el reencuentro con una afición que nunca dejó de creer en él.

Y esa afición merece un reconocimiento aparte. Para mí, la mexicana es la mejor del mundo. Su entrega convirtió las gradas en una fiesta y recordó que la pasión no depende de ganar. México celebró al nuevo campeón y abrazó a su piloto. Me quedo con eso: una carrera espectacular, una coronación histórica y el orgullo de ver a nuestro país vivir la Fórmula 1 con todo el corazón.

Reciban un cordial saludo de su amigo Mario Domínguez.




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Mario Domínguez
  • Mario Domínguez
  • Piloto y comentarista de tv
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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