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Martes , 26.03.2019 / 03:19 Hoy

Yoga

Los riesgos del yoga (parte 2)

Marién Estrada

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Sea que se realice para alcanzar niveles superiores de conciencia, para lograr paz mental o para fortalecer el cuerpo físico, nadie está exento de sufrir alguna lesión en el yoga, si no se practica con conciencia y conocimiento, y en esta entrega, continuamos con las zonas más vulnerables y que más atención requieren durante la práctica.

Espalda baja

La zona lumbar de la columna, también llamada espalda baja, es una de las áreas que más se ven afectadas no solo en la práctica de yoga, sino en la vida cotidiana, principalmente por debilidad muscular y por mala postura. Las flexiones hacia delante por ejemplo, pueden ocasionar presión en los discos intervertebrales e incluso microdesgarres en esta zona.

Para evitarlo, es importante mantener la espalda recta en todo momento, así como doblar ligeramente las rodillas en caso de dolor y en posturas de flexión muy profunda, como en Paschimottanasana (la Pinza). En asanas de flexión hacia atrás, como Bhujanghasana (la Cobra), es importante contraer los músculos de abdomen y glúteos para soportar la flexión, igual que en asanas como Utthita Chaturanga Dandasana (la Tabla), para así evitar que la zona lumbar colapse y comprima las vértebras.

Hombros

Muchas de las posturas de yoga requieren apoyo de los brazos, lo cual supone un trabajo muscular intenso de los manguitos rotadores del hombro. Es importante que posiciones como Adho Mukha Svanasana (el Perro Mirando Abajo), Vasisthasana (la Plancha Lateral) o Trikonasana (el Triángulo) se realicen con los hombros relajados y alejándolos de las orejas.

Cuello

Especialmente en las posturas invertidas, el peso sobre la cabeza y la posición de los hombros pueden ser los culpables directos de una lesión de cuello al ejercer presión excesiva sobre las vértebras cervicales. Para principiantes, posturas como Sirsasana (el Parado de Cabeza) deben hacerse bajo supervisión e ir poco a poco, entendiendo que el cuello nunca debe soportar el peso del cuerpo y asegurándose que la espalda esté recta con los omóplatos hacia atrás y hacia abajo.

También hay que poner atención en posturas como Bhujanghasana (la Cobra) o Ustrasana (el Camello) pues implican una fuerte extensión del cuello hacia atrás, así como en asanas que impliquen un estiramiento intenso de los músculos posteriores del cuello, como Sarvangasana (la Vela), Halasana (el Arado) y sus variantes. _

(Con información de farodevigo.es, pranayogalab.com y sportadictos.com)


marien@caminoamarillo.net

Twitter: @caminoamarillo7

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