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Viernes , 19.04.2019 / 02:18 Hoy

Columna de María Doris Hernández Ochoa

La táctica de “divide y vencerás”

María Doris Hernández Ochoa

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Todo líder regional o nacional debe tener como principal cometido conservar la unidad de su grupo, de su institución o de la sociedad.

En la protesta de un máximo mandatario se encuentra la frase “…mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión”; es decir, lo opuesto a la confrontación con los gobernados, los partidos, los medios de comunicación y en general, con las instituciones. Generar la división de la sociedad va contra los objetivos de un estadista.

Si bien el Ejecutivo federal tiene la facultad de la conducción de la política exterior, debe observar, conforme a la Constitución, entre otros principios, la cooperación internacional para el desarrollo. Es insostenible que sus recientes cartas incumplan con dicho principio.

La sociedad mexicana necesita que un jefe nacional convoque a la unidad para enfrentar la inseguridad pública que padecemos en prácticamente todas las entidades de la República, además de poner en práctica el sistema nacional anticorrupción que le urge a México. En ambos casos se requiere de la participación ciudadana. Aquí es donde hay que poner en práctica esa legitimidad de millones de votantes. Se requiere de la participación social para hacer frente al fenómeno de la delincuencia y generar condiciones propicias para que las instituciones de seguridad recuperen la confianza de la sociedad. Se requiere de todo el respaldo que se le pueda brindar a las instituciones, pero a la vez que se mejore la calidad de vida de policías, ministerios públicos, peritos, sistema penitenciario, e incluso a los jueces.

El gobernante que divide al final es quien sale perdiendo. Veamos los casos de quienes optaron por esta táctica: inventaron a los “enemigos del pueblo”, “los causantes de nuestra miseria”, “quienes han explotado a los pobres”, etc. Y entonces quienes captaron el mensaje más que con el cerebro, con las vísceras o la emotividad, terminan por creerle y entonces se marca cada vez más profundamente la división. Los blancos contra los negros, los malos contra los buenos, los pobres contra los ricos, cristianos contra musulmanes, los arios contra los impuros.

México perdió su inmenso territorio porque no supo enfrentarse unido ante el invasor de los Estados Unidos. Y así perderá, si no se cambia la táctica. ¿Un ejemplo cercano? Venezuela. _

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