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Miércoles , 20.03.2019 / 14:00 Hoy

La Cueva de la Hidra

Lo que Patricia nos dejó

Margarita Jiménez Urraca

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El huracán Patricia nos dejó una fotografía esperanzadora del actuar de los mexicanos en momentos de adversidad; transmitió el mensaje de una sociedad disciplinada, solidaria, fraterna y con un sentido del humor ácido que permitió encarar el miedo. Quedó claro que unidos podemos superar no solo los desastres naturales sino otros conflictos que pudieran resolverse si estamos unidos, participamos y hacemos a un lado desconfianza y resentimiento.

Patricia mostró a una sociedad ordenada y solidaria con el otro. El miedo de los habitantes que viven en los estados afectados fue tal, que se despertaron los más profundos sentimientos y reacciones responsables, propios del instinto de supervivencia. Patricia no cobró vidas porque se escuchó a la autoridad y a los medios de comunicación que hicieron lo que les tocaba hacer, sin amarillismos sobre la tragedia ni emprendiendo una cacería de brujas de la autoridad, solo informaron, dieron cuenta con oportunidad de lo que había que hacer para prevenir los riesgos. Por lo que hace al gobierno, éste actuó con precisión, no se improvisó ni se escatimó tiempo ni esfuerzo. Los planes estaban listos desde antes: el de Protección Civil y el DNIII. Secretarios del gabinete presidencial acudieron a dirigir las maniobras, mancharon sus zapatitos de lodo, de agua, de realidad; no hubo descanso. Por una vez, para variar, reconocer los aciertos es madurar y crecer. Ciertamente Patricia hizo sentir su paso por algunas poblaciones, tierras y playas de Colima, Jalisco y Nayarit. Solo hubo ocho muertos, no atribuibles al huracán. Se perdieron cosechas de papaya y plátano y casas de la población vulnerable, más de 10 mil personas fueron evacuadas y enviadas a refugios temporales. Se hizo lo necesario, pero frente a lo que se había definido como el huracán más potente de la historia, los daños resultaron menores.

Los cinco ciclones más fuertes que han llegado a costas mexicanas entre 1970 y 2015 son, en orden de fuerza: Gilberto (1988), Anita (1977), Dean (2007), Wilma (2005), y Kenna (2002). Ninguno como lo que se pronosticaba. Nos preparamos para lo peor. Pasó por nuestros ojos Katrina, el huracán que en 2005 devastó Nueva Orleans, donde el pasmo inmovilizó a sus habitantes y gobierno. Contrastar, ayuda a una mirada más clara.

Los programas de Protección Civil en acción, una cultura de la prevención arraigada en la sociedad y la actuación responsable de los medios, produjeron los resultados que conocemos. Los rumores e historias oscuras de algunos grupos en las redes sociales requieren de la sanción social, mañana de una legislación en la materia. La vida sigue.

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