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Viernes , 19.04.2019 / 22:16 Hoy

A la intemperie

¿Qué nos dice Cívica?

Marco Provencio

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Hay palabras en nuestro léxico cotidiano que han adquirido carta de naturalización; nunca debieron haber tenido derecho. Asalto, desaparecido, desconfianza, homicidio, inseguridad, moche y sobre todo el inseparable dúo corrupción e impunidad debieran ser términos exóticos, extraños, que no acreditaran residencia alguna en nuestro territorio. La realidad evidencia algo diferente. ¿A qué se debe? Acaso el reciente “Estudio internacional de educación cívica y ciudadana” (Cívica) nos ayude, si no para entender su causa, sí cuando menos a prever qué podemos esperar hacia adelante.

Bajo el auspicio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo (IEA), el estudio compara qué tan preparados están los jóvenes de 24 países para asumir su papel de ciudadanos en el siglo XXI. ¿Y esto cómo se define? En función de su actitud hacia temas cívicos y su compromiso en cuestiones sociales. También en este estudio, coordinado aquí por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, el INEE, el resultado es una mezcla de claroscuros que reconoce fortalezas, para mantener, así como debilidades, para preocuparse pero sobre todo ocuparse en corregir. Veamos.

Resulta que, en comparación con sus pares en el resto de países del estudio, los jóvenes mexicanos de segundo de secundaria perciben de manera más clara los grandes problemas de la globalización, tal vez por vivirlos más de cerca. Por tanto, identifican más temas como la pobreza, el desempleo, la contaminación o el crimen como los grandes problemas del siglo XXI, salvo por el caso del terrorismo; éste siendo algo más presente en otras latitudes. También tienen mayor intención de informarse y votar —aunque desconfíen más que nadie de los partidos políticos— y son más solidarios que sus pares.

Por el otro lado, sin embargo, nuestros jóvenes son claramente más proclives a violentar la ley como forma de protesta. Dicho de otra manera, consideran que para ser buen ciudadano “hay que trabajar duro… proteger los recursos naturales… involucrarse en acciones para apoyar a gente de países más pobres que México…”, todo lo cual está muy bien y en donde hay mayor énfasis que los jóvenes del resto del mundo, pero, y aquí viene el pero, para ser buen ciudadano es menos importante obedecer siempre la ley. Como si renegar de la autoridad fuera el principal distintivo de la juventud, al grado de poder considerarse como una obligación ciudadana, so pena de ser visto como un entreguista, un esclavo del régimen.

Si los jóvenes no reciben formación cívica y ética, ¿cómo podrán convertirse en ciudadanos “libres, responsables e informados para vivir en plenitud en el siglo XXI”? Estamos pagando muy caro el haber dejado fuera de la escuela, y por mucho tiempo, la tarea de educar para la ciudadanía. Nunca es tarde, por lo que el nuevo modelo educativo tiene aquí su mayor reto.

mp@proa.structura.com.mx

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