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Lunes , 18.03.2019 / 20:37 Hoy

Meade, unidad y consenso; no división

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José Antonio Meade es un hombre de conocimientos, ideas, acciones y valores. Eso lo hace diferente al resto de los contendientes que aspiran a la Presidencia de la República.

Como periodista he tenido la oportunidad de conocerlo desde hace muchos años, y me parece que es un “hombre de familia”, serio, responsable, honesto y congruente.

Su manera de vivir es modesta y su actuación en la administración pública ha sido transparente. Su preparación en lo económico y social está fuera de toda duda. Y en lo político ha demostrado que tiene enorme capacidad para crear consensos. Alcanzó acuerdos para impulsar varios paquetes económicos, entre otras iniciativas de ley, y enfrentó, como secretario de Hacienda, retos mayúsculos.

A sus reuniones de cumpleaños asisten representantes de todos los signos políticos, empresariales y sociales.

Meade es un hombre moderado. Y en esta etapa de precampaña lo ha seguido siendo, y casi estoy seguro de que lo seguirá siendo. No creo que cambie y creo que no debe hacerlo, porque podría errar. Tiene que seguir siendo él mismo: el hombre de ideas y propuestas, no el de confrontación; el hombre que busca consensos, no la división; el que propone y no solo promete.

He leído y escuchado con demasiada frecuencia a quienes dicen que la campaña de Meade “no prende”; que “no tiene carisma”; que frente a sus rivales está muy lejos porque no ha mostrado “el buen humor” o “la enjundia” de Andrés Manuel López Obrador o Ricardo Anaya.

A Meade le han criticado todo. Se han metido hasta con su físico.

Una de las principales críticas que le hacían era su falta de compromiso en el discurso y declaraciones contra la corrupción. Le exigen que declare que meterá a la cárcel a todos los corruptos de la actual administración.

Quienes hacen tal demanda no caen en cuenta que le están pidiendo que si llega a ganar las elecciones ejerza el sistema presidencialista, como se hizo durante décadas en nuestro país; no se dan cuenta que es mejor crear instituciones sólidas, colegiadas y con dientes que prevengan y sancionen la corrupción y abatan la impunidad, sin atender los ciclos políticos o instrucciones del primer mandatario.

Ayer, en un evento tempranero, Meade marcó la agenda. Presentó una iniciativa de ley contra la corrupción y la impunidad. No fue un discurso. Es una propuesta concreta. En días previos le pidió a los partidos y legisladores que aprueben los nombramientos que faltan para completar las piezas del Sistema Nacional Anticorrupción.

En los hechos, Meade está buscando hacer, no solo decir. Está convocando e incluyendo a distintas fuerzas políticas.

Creo que eso sí lo puede hacer diferente en la oferta de aspirantes a la Presidencia de la República. Y si no, ¡al tiempo!

marcomaresg@gmail.com
Twitter: @marco_mares

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