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Lunes , 25.03.2019 / 06:19 Hoy

Torre Azul

Mejores salarios

Marcelo Torres Cofiño

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No debería haber mayor prioridad para un gobierno que procurar la prosperidad de los habitantes de su país, estado o municipio. Ésta, sin embargo, no puede crearse por decreto. Los mexicanos lo aprendimos hace mucho tiempo: Una cosa son los eslóganes que hablan del bienestar familiar, otra muy distinta, que éste se logre.

Las mejores condiciones de vida se construyen y por eso el papel de las autoridades es fundamental en la creación y consolidación de las circunstancias propicias para que florezca la inversión, tanto pública y como privada, bajo el supuesto de que, sin éstas, los niveles salariales se ven comprometidos al darse una sobreoferta de mano de obra, como la que se ha venido presentando en nuestro país desde hace varias décadas, y peor aún, en la Laguna.

Los incipientes avances que se tuvieron los dos sexenios pasados, y la esperanza de un mejor desempeño económico gracias a la concreción de las reformas estructurales, se perdieron por la terquedad –no puede calificarse de otra manera- del gobierno de Peña Nieto, de aferrarse a una política impositiva errada en casi todos sus aspectos.

Así, más allá de la ilusión que genere o no el incremento en las afiliaciones al IMSS, que efectivamente se han logrado gracias al Régimen de Incorporación Fiscal, lo cierto es que priva el desempleo y la consecuente precarización de los salarios.

En México, el deterioro en el poder adquisitivo es a la vez efecto y causa de muchos de nuestros problemas. De ahí que sea indispensable su atención. Un primer paso es, por supuesto, concretar la desindexación del salario mínimo.

Se tiene que reconocer que, como mecanismo, el uso de los mini salarios como Unidad Medida trajo más consecuencias negativas que positivas.

Queda claro que en su momento, en los 80, no había muchas alternativas para frenar la inflación entonces desbordada, así como los desequilibrios macroeconómicos a los que los nefastos gobiernos del PRI habían conducido al país; pero esas, ya no son las condiciones actuales. Ahora lo importante es reactivar en definitiva el mercado interno.

Con todo y la desindexación, los salarios seguirán siendo insuficientes si no se resuelve el problema de la falta de inversión.

Pese a la pésima política fiscal, el país lograría crecer a tasas más atractivas si se le pone fin a la corrupción. Como afirmó Julio A. Millán, presidente del Grupo Corporación Azteca en la Cumbre de Negocios de Guadalajara: “La corrupción destruye”.

Son cuatro puntos del PIB lo que le cuesta al país ese cáncer. Allí se van la mayor parte de las inversiones y con éstas, la posibilidad real de lograr mejores salarios.


marcelotorresc y @marcelotorresc

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