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Viernes , 19.04.2019 / 02:04 Hoy

Torre Azul

Las enfermedades del PRI

Marcelo Torres Cofiño

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La significativa derrota del PRI en el pasado proceso electoral no es sino una señal más de que el PRI está enfermo de gravedad. Los males del priismo son diversos y se manifiestan en mayor o menor medida en todos y cada uno de los espacios que gobierna. El PRI, por ejemplo, padece de sordera.


Es imposible contar el número de veces que se le dijo al presidente Peña Nieto, desde la oposición y desde la mayor parte de los sectores sociales y productivos, que su política fiscal iba a ser un fracaso y que lo único que lograría sería anular el crecimiento del país y, ahí están los resultados. El desempeño económico de México es lamentable desde cualquier perspectiva que se le mire.


Esa sordera, es también la que muestra en Torreón el alcalde Miguel Ángel Riquelme quien es incapaz de escuchar cualquier argumento que vaya en contra de sus ocurrencias y caprichos. Para el edil torreonense sólo tienen sonido las voces que lo alaban y que lo alientan en sus aspiraciones personales.


Pero el priismo sufre también de ceguera: No ve el desplome del peso ni el impacto del aumento de precios en los hogares mexicanos. Tampoco ve el desempleo ni el creciente descontento ciudadano ante la cada vez más difícil situación de sus economías.


Con similar ceguera se encuentra Rubén Moreira que tampoco ve que la deuda de Coahuila crece, y que los impactos negativos por el enorme pasivo se multiplican por toda la entidad. Su ceguera, también le impide ver a los responsables de haber dejado empeñado al Estado. Menos observa aún, el papel que su hermano Humberto jugó el desfalco financiero que estamos pagando los coahuilenses.


La sordera y la ceguera del PRI, son acompañadas por la infección del autoritarismo; la enfermedad de la ambición desmedida; el padecimiento de la ineficiencia gubernamental y el cáncer de la corrupción.


Pero, el PRI también muestra signos de demencia. Porque sólo la esquizofrenia puede conducir al presidente a declarar que no es omiso ante los actos de corrupción, cuando todos conocemos dónde está el principal foco de ese mal en nuestro país: en Peña y en sus allegados.


Las enfermedades del PRI no son de reciente aparición. Son exactamente las mismas que tenía antes de que su locura los llevara a decir que son “nuevos”. Pero los mexicanos ya hemos identificado esos males y sabemos que la cura está en sacarlos del poder.
El tratamiento ya comenzó el pasado 5 de junio, Pero, se acentuará a lo largo del 2017 y 2018.


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc

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