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Jueves , 21.02.2019 / 10:45 Hoy

A puerta cerrada

La oscura cara del NAIM

Marcela Gómez Zalce

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Lo relevante de la mentira, mi estimado, no es su contenido sino la intencionalidad de quienes mienten. 4 mil 431 hectáreas de terreno y 33 kilómetros de barda perimetral albergaban una de las grandes obras de arquitectura; el colosal NAIM. Desde 2014 el proyecto de los arquitectos Norman Foster y Fernando Romero cautivó por su modernidad y tecnología. Inmersos en el entusiasmo por el significado y magnitud de la obra, el Instituto de Ingeniería de la UNAM y Arup realizaron al menos nueve pruebas para decidir el proceso de nivelación, realizado por capas, y cuyo contrato fue ganado por Coconal.

Los drenes, una especie de manguera de poliuretano, se informó, fueron sembrados a 16 o 26 metros de profundidad para acelerar el proceso de asentamiento del terreno para retirar el agua, proceso crucial para evitar el hundimiento de la edificación. Pero algo salió terriblemente mal, alguien no hizo bien su trabajo y algunos más no escucharon a ingenieros expertos que alertaron hace tres años acerca del inminente hundimiento del terreno por los procedimientos aplicados y que ocasionaron un daño al subsuelo.

El sismo del 19-S comenzó a develar la magnitud del desastre, desaseo en los millonarios estudios practicados y muy probablemente actos de corrupción. Hace unos días la misma UNAM informó que se habían detectado hundimientos súbitos en el terreno del NAIM. Es decir, el subsuelo donde se estaba construyendo presenta un daño importante que impactó en el comportamiento de las edificaciones en la ciudad de México cuyas alcaldías están asentadas en zonas con diferentes niveles de sismicidad. De tal manera que de no mitigar ese peligroso deterioro del subsuelo en Texcoco y en varias alcaldías, el próximo sismo importante traerá nefastas consecuencias.

Lo más interesante es que le fue entregado un dictamen a Jiménez Espriú, que debió entregarlo al presidente López Obrador, en donde se da fe de la peligrosísima afección y sus devastadoras consecuencias para CdMx además de señalar de un hundimiento de cerca de 30 centímetros a raíz del evento del 19-S y la determinación de que hicieron falta estudios geológicos antes de comenzar con la megaconstrucción.

Muchas puntillosas preguntas y más dudas surgirán alrededor de este proyecto oficialmente cancelado, pero una evidente es quiénes supieron del daño al subsuelo y de los procedimientos aplicados.


@GomezZalce





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