Vamos a saturar (de medicinas) los almacenes. Ese es algo así como uno de los propósitos de Año Nuevo del presidente Andrés Manuel López Obrador. Celebro su intención. El desabasto de medicamentos resulta una terrible carga para quienes utilizan los servicios médicos del IMSS, o los ofrecidos por el gobierno federal.
Las palabras del presidente sobre el tema, pronunciadas en la conferencia matutina del 4 de enero de 2022, son las siguientes: “Vamos a ir avanzando. Vamos a quitar por completo el pretexto, la excusa, de que no hay. Porque vamos a saturar los almacenes. Y vamos a trabajar bien... bueno... con la Secretaría de la Defensa... porque vamos a llevar los medicamentos hasta la unidad médica, hasta el centro de salud más apartado”.
Confieso que me gusta esa idea, pero me brincan cinco palabras: “Vamos a saturar los almacenes”. El diccionario dice que saturar es llenar una cosa hasta el límite de su capacidad. Ahora sí que hasta el tope, diríamos coloquialmente. Entiendo que lo que el presidente quiso decir es que no habrá desabasto.
Pero me brincan esas cinco palabras, insisto, porque en un efímero paso mío por una empresa dedicada a la producción de material electrónico, hablar de un almacén saturado era algo lo más parecido a un pecado. Todo lo que llegaba al área de producción debía estar en almacén sólo el tiempo necesario para ser llevado a una línea de montaje; y todos los productos que salían debían permanecer en el almacén las horas necesarias para ser embarcadas a su destino. No más. Tener material o productos almacenados era tener dinero improductivo.
Una revisión rápida a textos sobre almacenes coinciden en que es necesario tener controles y procedimientos que eviten que un almacén lleno se vuelva un problema. Que es importante un flujo continuo, un inventario preciso para evitar que se formen cuellos de botella en la distribución y que no existan productos que se vuelvan caducos u obsoletos a fuerza de permanecer almacenados.
Pero como estamos a comienzos de año, y queremos ser positivos, pensemos que las Fuerzas Armadas, profesionales al 100 por ciento, cumplirán su tarea de reparto sin problemas, y la palabra “saturar” (los almacenes) sea sólo un propósito de no tener faltantes.
Manuel Baeza
Twitter: @baezamanuel