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Miércoles , 20.02.2019 / 00:09 Hoy

La Silla

La herencia de la 4T

Manuel Baeza

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Lo que en el rico es alegría, en el pobre es borrachera. O mejor dicho: lo que en el político actual es donación, en el exfuncionario de Peña Nieto para atrás es corrupción.

Hace seis años el escándalo nacional era la Casa Blanca, esa enorme residencia en Las Lomas, de la Ciudad de México, que estaba a nombre (y al parecer sigue siendo suya) de Angélica Rivera, esposa de Enrique Peña Nieto.

Pues bien. La infame Casa Blanca, símbolo indiscutible de corrupción, siempre se atribuyó a la pareja presidencial. Nadie hablaba o escribía del tema en singular. Todo era en función de Angélica Rivera, y de su marido, Enrique Peña Nieto.

Hoy, los políticos del nuevo sexenio parecen haber encontrado la fórmula perfecta para alejarse de los escándalos: heredar o donar sus propiedades antes de entrar en funciones, y con ellos pasar de ser millonarios, a convertirse en modestos funcionarios.

Así lo hizo Andrés Manuel López Obrador, y así lo hacen sus secretarios.

López Obrador hoy no tiene nada a su nombre. Ni casas, ni terrenos, ni autos. Tuvo que abrir una cuenta de banco para poder recibir su salario mensual como presidente.

Y es que AMLO vive en casa de su esposa, y sus demás propiedades las heredó a sus hijos. Su ropa, sus zapatos y sus artículos personales seguramente se los compraba su esposa, porque todo estaba a manos de sus familiares.

Algo similar hizo Alfonso Romo, el empresario regiomontano que sólo tiene en su haber un auto de lujo y un par de terrenos. En su caso nadie de su familia tiene algo a su nombre, y sus cargos como consejero en diferentes empresas (creadas por él) los dejó antes de entrar al gabinete. Nada, pues.

Ahora vemos el caso de Javier Jiménez Espriú, titular de la SCT, quien no tiene ningún bien inmueble a su nombre. Eso sí, cuando Reforma reveló que poseía un departamento en Houston, entonces el funcionario fue raudo en declarar que esa propiedad le fue cedida a su hijo.

Así, según parece, se maneja la Cuarta Transformación. Nada está a su nombre. Todo es herencia.

¿Hubiéramos perdonado un asunto así a los secretarios de Peña Nieto, Calderón o Fox?


twitter: @baezamanuel





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