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Sábado , 23.02.2019 / 04:03 Hoy

La Silla

Comunicación sin gasolina

Manuel Baeza

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Resolver el grave problema del robo de gasolina en México derivó en un grave problema de imagen para el gobierno federal.

La decisión de modificar el método para distribuir los combustibles en el país, afectó en grande el abasto de gasolina en por lo menos cinco estados del país, incluyendo a Jalisco, que prácticamente se quedaron sin gasolina para el consumidor final.

Para efectos prácticos, lo que ocurrió es que se decidió que toda la gasolina que sale de refinerías y centros de distribución de Pemex se haría por medio de pipas y carro-tanques, de manera que las autoridades pudieran supervisar con lujo de detalles qué productos llevaba cada pipa y cuál era su destino. La intención es (¿era?) evitar la salida sin control de los camiones, bajo la presunción de que mucha de la gasolina se trasladaba de manera ilegal; es decir, que desde dentro de las instalaciones de Pemex se robaban el combustible y lo vendían “por abajo del agua” a diferentes estaciones de servicio.

Hasta allí iba bien la cosa. Todos queremos que exista control en una empresa propiedad de la nación, y que nadie se haga rico vendiendo combustible robado en las narices de la paraestatal.

El problema es que a los responsables del combustible en México les ganó lo novato, y nunca previeron que el cambio de método se convertiría en un cuello de botella terrible. Y allí es donde viene el problema de imagen.

Pemex y el gobierno de AMLO aparecen ahora como los culpables del retraso en el abasto porque no lograron, primero, diseñar un buen esquema de distribución de combustible y, segundo, porque no vendieron el plan a los consumidores.

Los estrategas de la comunicación gubernamental debieron lanzar una campaña para explicar el problema que se avecinaba, de manera que se minimizara el impacto. Advertir que habría problemas de abasto, pero apelar a la paciencia y a la idea de que se trabajaba en algo benéfico para la sociedad, era lo mínimo que se esperaba. Pero no. En el gobierno se quedaron callados hasta que la molestia y la incertidumbre se convirtió en una losa para el nuevo presidente y su gobierno.

La comunicación sobre la Cuarta Transformación no es cosa exclusiva de las “benditas redes sociales”. También se necesita a los profesionales.


twitter: @baezamanuel





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