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Miércoles , 20.02.2019 / 04:34 Hoy

Entre tangos y vino tinto

Los reencuentros y las despedidas

Magda Bárcenas Castro

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¿Cuántas veces nos despedimos de alguien sin saber que lo volveremos a ver? Desde que se hizo eterno mi padre lo entendí todo, de cómo la vida a veces te pasa por encima y hay que sobreponerse: hay que sobrevivir. 

Por eso siempre que me despido de alguien lo hago como si fuera la última vez, como si la vida no me diera otra oportunidad, como si se me acabara el tiempo y solo así puedo caminar e irme tranquila. 

Nunca sabremos si nos volveremos a reencontrar, creo que pasamos demasiado tiempo sin reflexionar, sin ver para atrás. 

Los abrazos más sinceros son los del adiós, esos últimos segundos de alegría al borde del llanto, de las palabras, de los buenos deseos, de la esperanza del próximo reencuentro. 

Así fue como un día me levanté de la cama pensando en todas estas cosas, esas que nunca antes les di importancia y que ahora los años me han hecho ver como una dura realidad. 

La vida es la mejor maestra, la que te grita en silencio y te enseña lo que nunca antes estuviste dispuesto a escuchar. 

A lo largo de todo este tiempo he recibido muchos abrazos, no podría contarlos; pero los de estos días han sido los más significativos quizás por las historias que hay detrás, por darme cuenta que tenía esa otra familia en el extranjero y por todas las cosas que me han ocurrido hasta el momento. 

¿Hace cuánto tiempo fue tu último abrazo? ¿De qué persona te despediste? ¿Crees que la volverás a ver? A veces no nos damos cuenta de la magnitud de las cosas, de cómo la vida dispara hasta el último cartucho, de cómo pasa el tiempo. 

Viviendo en Argentina me encontré con muchas personas que también se encontraban lejos de sus raíces, amigos que se fueron y que hoy viven fuera del país con quienes quizás jamás me reencuentre. 

Hoy más que nunca soy consciente de cada uno de mis pasos, de cada abrazo que dicta un hasta luego pero que también podría convertirse en un adiós. ¿De quién te habría gustado despedirte y no lo hiciste? 

Procesar la vida sana. Y ahora entiendo que es mucho mejor si se puede hacer antes de tiempo; alguna vez escuché que “Todas las despedidas son fuertes” y así deben de ser: fuertes para que se enganchen, para que nunca se vayan esos recuerdos y vivan por siempre.

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