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Viernes , 22.03.2019 / 15:33 Hoy

Entre tangos y vino tinto

Los abrazos más significativos te los dan en sueños

Magda Bárcenas Castro

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Siempre que tengo un libro en las manos pienso si le hubiera gustado leerlo, si le hubiera parecido bueno, si habría captado otra esencia del texto, de las palabras, del ritmo de la historia, del final. Mi querido mentor Alberto Laiseca, hoy le dedico de nuevo estas letras debido a su segundo aniversario luctuoso. Ahora sé por qué lo extraño tanto, porque él no veía la vida como todos, él era “único en su especie” quizá por eso siempre pidió que lo llamaran Monstruo. Él no murió, el se hizo eterno: El escritor con la novela más larga de la historia argentina, el profesor de escritura más increíble que tuve, el que marcó a toda una generación de escritores, el que a pesar de no estar en este plano aún está presente en nuestras vidas. Extraño sus charlas, su risa, esas tardes sentados compartiendo lecturas mientras me decía que nunca me rindiera.
Ayer, justo ayer soñé que sus cenizas daban vueltas y se convertían en una inmensa luz –una de esas que te dejan ciego-y entonces aparecía él como si saltara de entre todos sus libros, como si jugara con cada uno de los personajes que había creado en vida. Aún lo veo sonriendo. Quiero tomarlo como un saludo del más allá, un recordatorio de nuestra amistad, un regalo divino, una sonrisa astral.
“Sólo muere quien se olvida”, quien se va y no deja algo para ser recordado toda la vida. Estas son fechas son las más difíciles para decir adiós, para recordar, para sonreír con lágrimas… ¿Tú que estás leyendo esto tienes algo que recordar antes de navidad?
El vacío que deja un ser querido es irreparable, es algo que cargaremos el resto de nuestras vidas, pero también es algo que nos demuestra lo mucho que vale una persona: La herencia que nos deja. Eso es para mí Laiseca, el creador del realismo delirante, mi segundo padre, mi gurú y guía.
Cada persona nos deja una marca, una huella que perdurará hasta el fin de nuestra existencia.
¿Quién era Alberto Laiseca? Un gran escritor, un extraordinario mentor, un consejero inigualable pero sobre todo un gran amigo. “Los Sorias”, “En sueños he llorado”, “Beber en rojo”, “La puerta del viento”, “La hija de Kheops”, “El jardín de las máquinas parlantes”, “ Poemas chinos”, “La mujer en la muralla” y “La madre y la muerte” son sólo algunos de sus libros. A todas esas personas que perdieron a alguien antes de navidad les entrego estas letras: Los mejores momentos nunca se van, siempre se quedan y un día te vas a despertar con una sonrisa por abrazar en sueños a esa persona que te cambió la vida. _

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