• Regístrate
Estás leyendo: Redes sociales; activismo de sofá
Comparte esta noticia

Entre ciudadanos

Redes sociales; activismo de sofá

Ma. del Carmen Platas Pacheco

Publicidad
Publicidad

Cada día, el acceso al uso de internet es más amplio y generalizado, esto ha constituido una de las grandes diferencias de la sociedad y de las generaciones de jóvenes en las primeras décadas del siglo XXI. En ocasiones, el uso adictivo al teléfono celular ha impuesto la vinculación virtual de miles y millones de personas a segmentos y grupos de interés de las así llamadas redes sociales.

El estudio de este nuevo y potente fenómeno social no ha escapado a la mirada y a la reflexión crítica del sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, quien ha acuñado la expresión de "activismo de sofá" para mostrar su escepticismo respecto del nivel de compromiso de los asiduos usuarios y de la eficacia social de quienes saturan con efervescencia de mensajes, el tránsito de las redes sociales; su frenético activismo ocurre desde la comodidad del sofá donde descansan. Precisamente, este contrasentido es el que quiere hacer evidente, porque supone un adormecimiento de las conciencias al volverlos adictos pasivos al entretenimiento barato, ése que no supone ni el mínimo esfuerzo de leer un libro. Una versión moderna de opio del pueblo.

La vida social y comunitaria exige el trato, el diálogo y el encuentro real, las redes sociales no. Cualquier persona puede añadir y borrar "amigos", hasta cierto punto es controlable la admisión de personas con las que de manera virtual se entra en relación; pero como se ha invertido el orden antropológico de la dinámica societaria, ocurre que la persona adicta se aísla de las relaciones reales y se entrega a las virtuales que no le exigen el cultivo y desarrollo de las habilidades sociales, hundiéndola en un espejismo de supuestas "amistades" que se pueden contar por miles y que en alguna forma mitigan su soledad real.

Precisamente, una de tantas paradojas de las redes sociales es que no propician el diálogo como característica fundamental del ser humano. En ellas, los usuarios saben que pueden evadir o evitar las controversias, y la vida en sociedad real no consiste en crear comunidades de quienes piensan de modo igual, sino estar abiertos a la escucha de lo distinto, de lo que también se puede aprender. Con frecuencia, las redes sociales no amplían horizontes sino todo lo contrario, reducen a sus usuarios al cómodo espacio del sofá, desde donde se encuentran muy activos.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.