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Jueves , 18.04.2019 / 17:40 Hoy

Tribuna futbolera

¿Se puede estar todavía peor?

Luis Miguel Rodríguez Cruz

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Por supuesto. Todo se reduce a lo que pueda suceder hoy en el TSM. La afición es noble y acudirá en buen número a pesar de lo decepcionados que están. 

Cada nuevo partido siempre será un motivo de alegría porque entrar a la tribuna y ver el campo es un paisaje que despierta emociones. 

Esa es una vivencia linda que nadie puede quitarle a la afición. Entiendo su pesar ante el actual contexto del equipo, como también comprendo la impotencia que debe sentir la directiva.

El Santos es el equipo más grande del norte, el que en menor tiempo ha logrado hacer mucha historia, el que hasta no hace mucho fue un brillante campeón, entre otras cosas muy positivas. 

Pero precisamente por todo eso no deberían estar como están. Su propia historia los está aplastando. 

Una cosa es que ya no quisieran más a Salvador Reyes como entrenador; seguramente como persona lo aprecian, pero como entrenador los jugadores se dieron cuenta que no encontraba la cuadratura del equipo y, muy importante, que ya no les transmitía nada.

No estoy inventando: a sus actuaciones en el campo me remito. 

Pero a los jugadores se les olvida que al haber hecho el ridículo ante Tigres entre semana se llevaron “entre las patas” el orgullo de sus aficionados y, me atrevo a decir, el de sus directivos que tenían como objetivo prioritario la Concachampions. 

El contexto se puede sintetizar en un berrinche de niños que no están a gusto con la maestra del salón de primaria y quieren que les pongan otra, pero como no se las cambiaban decidieron ya no trabajar más en el salón ni hacer sus tareas.

La diferencia con la escuelita y el Club Santos radica en que a los niños de primaria no les pagan miles de pesos. 

Al contrario: sus padres pagan para que estudien y a la maestra no le pagan una millonada por impartir conocimientos. 

Así que a los actuales jugadores del Santos (no todos, pero sí la mayoría) les toca MADURAR y ejercer de PROFESIONALISMO, cosa que hace un buen número de partidos no se les nota. No ganar hoy ante Pachuca sería, irónicamente hablando, cerrar con broche de oro su mal torneo. 

Afortunadamente los más recientes torneos han colocado al Santos entre los grandes, pero el prestigio no se puede tirar así. Matemáticamente se puede, pero los números necesitan también un empujoncito futbolístico.

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